… y Cuco de extremo izquierdo
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… y Cuco de extremo izquierdo

22 de enero de 1956

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En un tiempo en el que el Tenerife siempre jugaba dos partidos seguidos como visitante durante sus desplazamientos a la Península, el entrenador Carlos Muñiz se encontró con más bajas de las habituales a la hora de afrontar el duelo ante el España de Tánger. Isal, Ibáñez y Munné habían caído lesionados en la triunfal (3-2) batalla ante el Granada en el Heliodoro y no habían viajado. Por ello no estuvieron en la visita al Mestalla (1-1), en la que el cuadro blanquiazul arrancó un punto gracias a un tanto de Marroig… quien tuvo que abandonar la expedición para acudir al sepelio de su padre.

Como en aquel tiempo sólo estaba permitida la sustitución del portero, viajaban sólo doce jugadores: los titulares y el guardameta suplente. Y por ello se mandó llamar a Juan Padrón, que se incorporó a la expedición en Tánger… pero sin ficha federativa, olvidada en la Isla. Así que aquel 22 de enero de 1956, en la ciudad del protectorado español de Marruecos, el técnico blanquiazul alineó a: García en la portería; Chicho, Pantaleón y Perla en defensa; Villar y Tosco en el mediocampo, con una delantera compuesta por Tomás, Julito, Antonio, Hernández… y Cuco de extremo izquierdo.

El ‘once’ de aquel conjunto era Andrés Gómez Rodríguez (1926-2011), que con el apodo de Cuco defendió durante trece temporadas la portería del Tenerife, al que llegó en 1951, ya veterano, procedente del Toledo, tras formarse en el Canarias y el Atlético La Palma. Lo curioso es que en aquel encuentro ante el España de Tánger, Cuco cumplió con buena nota como extremo izquierdo y hasta pudo empatar en los minutos finales. Algún cronista peninsular incluso destaca “su brega constante”. Eso sí, el Tenerife no pudo evitar la derrota (1-0), tras un gol de Riffi en el minuto 63.

Nada nuevo para los blanquiazules, que aún no habían logrado una victoria como visitantes esa campaña y que ese día sumaron su séptima derrota en nueve salidas. Dos de ellas, curiosamente, al norte de África para medirse al Atlético Tetuán y al España de Tánger. Antes y después de aquella visita a Tánger, Cuco compartió equipo con dos generaciones: forma parte de la alineación que permitió a los blanquiazules dar el salto a las categorías nacionales [Cuco; Chicho, Isidoro, Perla; Villar, Servando; Óscar, Julito, Antonio, Méndez y Paquillo] y fue protagonista del primer ascenso a Primera División.

Luego, jugaría 16 partidos en la élite en la campaña 61-62, para retirarse en el verano de 1964 con 38 años. Entre los partidos que Cuco disputó en Primera División, siempre como portero, destaca la visita al Santiago Bernabéu un 4 de febrero de 1962 para medirse al Real Madrid, pentacampeón de Europa, que esa tarde alineó, entre otros, a Santamaría, Miera, Pachín, Tejada, Del Sol, Puskas o Gento. Nadie pudo batir “al joven Cuco”, como bautizó la prensa madrileña a un portero que no conocía y que entonces suplía a Ñito, quien cumplía el servicio militar.

El ‘joven’ Cuco estaba entonces a pocos días de cumplir los 36 años. O los 39, porque las ‘malas lenguas’ apuntan que nació el 23 de febrero de 1923 y aprovechó un error en el empadronamiento para quitarse tres años. En reconocimiento a sus méritos, el Tenerife lo homenajeó en junio de 1966 con un partido ante un combinado de jugadores de Primera División en el que recibió la medalla al Mérito Deportivo.

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