Una victoria mal digerida
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Una victoria mal digerida

14 de diciembre de 1976

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El CD Tenerife 76-77 era un polvorín. Nada nuevo en la década de los setenta, cuando los entrenadores no duraban más de un año y los presidentes tampoco ‘calentaban’ el palco. Eso sí, a diferencia de otras temporadas, el equipo dirigido ese curso por Mariano Moreno completaba una aceptable trayectoria deportiva. Tras un inicio esperanzador, en el que llegó a ocupar durante varias semanas posiciones de ascenso, el conjunto blanquiazul se había estabilizado en la zona media-alta de la clasificación gracias a la capacidad realizadora del tridente Justo Gilberto-Illán-Maciel. Además, contaba con veteranos de notable nivel y refuerzos extranjeros solventes: Bertinat, Hugo Fernández, Kraus, Juan Miguel, Eduardo, Medina, Pepito, Jorge…

Eso sí, la situación económico-social era la habitual de la época: caótica. La eterna crisis se había llevado por delante al presidente, Julio Santaella Benítez, que como futbolista fue conocido como Colo y que desde su posición de lateral derecho resultó vital en el primer ascenso a la máxima categoría del Tenerife. Como dirigente apenas duró año y medio en el cargo tras sustituir a Cristóbal González Cano, quien había permanecido un tiempo similar en la presidencia. Ya sin Colo en el palco, a punto de cerrarse la primera vuelta, seis derrotas en ocho partidos sembraron la inquietud en la junta gestora presidida por Alfredo Pedreira. Y las discrepancias del técnico con algunos veteranos no invitaban al optimismo ante la inminente visita del Granada.

Los andaluces, tras una década en la élite, habían bajado a Segunda División y eran los grandes favoritos al ascenso. Mal rival en un partido que adquirió la condición de ultimátum para el técnico. Sin embargo, Moreno salvó la situación con una goleada (3-0) ante sólo 5.000 espectadores y en la que el protagonismo realizador correspondió a Maciel (dos, uno de penalti) e Illán. La victoria dejó al equipo blanquiazul en la novena plaza, a cuatro puntos de la zona de ascenso. Pero nadie supo digerir el triunfo. La plantilla se sintió reforzada y el 14 de diciembre de 1976 anunció un plante “por no haber cobrado los sueldos correspondientes y no tener los contratos actualizados”. Y Moreno se sintió reforzado e hizo causa común con la plantilla.

Eso sí, según la versión del club, el técnico criticó a Santaella Benítez y a la propia junta gestora en una agria reunión conjunta con los jugadores en los vestuarios del Heliodoro. Y la junta gestora, pese a su mandato provisional, también se sintió con fuerzas para apartar a Mariano Moreno, suspenderlo de empleo y sueldo y abrirle un expediente. Cipriano González, Ñito, exguardameta del club y miembro del cuerpo técnico, se hizo cargo del primer equipo. Y durante un mes ejerció como máximo responsable blanquiazul, en un período en el que el Tenerife sumó dos empates y sufrió dos derrotas, la última de ellas por un rotundo 7-1 ante el colista Barcelona Atlético un par de días antes de la cita con las urnas. Celebradas las elecciones, con el equipo en la decimosexta plaza y amenazado por el descenso, el nuevo presidente, José López Gomez, repescó a Mariano Moreno. Y el Tenerife acabó el curso en la séptima posición, a sólo cinco puntos del ascenso.

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