Luis PadillaLuis Padilla
Lance del choque entre Albacete y CD Tenerife / @eldorsal

Una ‘crisis’ muy curiosa

CAJA_SIETE

La realidad del Tenerife 18-19 es que lleva seis jornadas sin perder, en las que ha sumado diez puntos. Por el camino se incluyen tres empates agónicos –y dos de ellos, como visitante– ante tres aspirantes al playoff de ascenso como Mallorca, Alcorcón y Albacete, amén de una victoria épica ante el líder, remontando un 0-2 adverso. Es cierto que el balance tiene una pequeña trampa, pues se contabiliza la victoria burocrática (0-1) lograda ante el descalificado Reus, pero lo cierto es que, sobre el césped, el grupo de Oltra no pierde desde hace mes y medio.

Sin embargo, estos resultados, notables entre un simple aspirante a la permanencia, que es lo que era el Tenerife hace mes y medio y sigue siendo ahora, son interpretados como un fracaso por parte del llamado ‘entorno tóxico’ que permanentemente acompaña al Tenerife. Los marcadores –y en algún momento, el buen fútbol– que han acompañado a estos partidos, que en muchos lugares servirían para generar satisfacción y alimentar peticiones de renovación del entrenador, aquí desembocan en solicitudes de destitución inmediata de Oltra.

Y la realidad es que los números de Oltra igual no son tan malos. Los más recientes… y los globales en esta segunda etapa. Y que analizados con frialdad invitan a plantearse su renovación. Porque lo cierto es que el técnico valenciano heredó un equipo que, desde que se lesionó Longo y se quedó sin gol, sumaba una victoria en catorce encuentros. Sí, han leído bien: una victoria, siete empates y seis derrotas en los últimos catorce partidos de la ‘era Etxeberria’, que fue destituido cuando celebraba que el Tenerife 18-19 ocupara puestos de descenso.

Desde entonces, sin Longo y sin un ‘nueve’ mínimamente fiable, el Tenerife de Oltra ha sumado, con una plantilla diseñada contra su estilo, un balance aceptable: siete triunfos (uno burocrático, no lo olvido), trece empates y siete derrotas. No son los números de un aspirante al playoff de ascenso, pero sí invitan a un voto de confianza y a pensar que, con un colectivo mejor diseñado –en el que no tendría cabida Coniglio y habría que encontrar un ‘nueve’ con gol– y tiempo para definir un buen funcionamiento colectivo, el rendimiento puede ser mucho mejor.

La decisión final sobre el entrenador del curso 19-20 corresponde a Víctor Moreno y no hay prisa por tomarla porque el Tenerife aún no ha acabado los deberes pendientes para esta temporada, que pasan por garantizar la permanencia. Eso sí, yo no entendería que al menos no se barajara la opción de José Luis Oltra.

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