¿Por qué Filip Malbašić?

Para todo mal, Filip Malbašić; para todo bien, también. Eso pensará Joseba Etxeberria sobre la figura del serbio, que está siendo objeto de especulaciones entre el entorno del CD Tenerife en los últimos meses. Su indiscutible cartel en Europa y su escaso vínculo con el perfil del delantero que busca el entrenador del conjunto blanquiazul ha provocado que se critique y se valore su estancia en la Isla. Empero, la confianza que Etxeberria ha mostrado en Filip en esta pretemporada es innegociable. Vale que el serbio, junto a Borja Llarena, son los teóricos dos ‘9’ con los que Joseba cuenta para sus planes recientes, ahora influenciados con la incorporación de José Naranjo, pero esta pretemporada está sirviendo, entre otras cosas, para que el natural de Elgóibar entienda que la materia prima que subyace de las botas de Malbašić pueda amoldarse a su filosofía de juego. Me explico.

El principal problema para el atacante serbio, evidentemente acrecentado durante la temporada pasada, es la falta de seguridad en el remate. De hecho, nunca ha sido un futbolista que haya enfocado su juego a terminar las acciones, sino a participar en ellas de tal manera que determina completamente el desarrollo ofensivo para el beneficio de la propia jugada, pero las cifras del lejano curso llamaron la atención desde un prisma negativo. Unos números de los que, por cierto, se puede extraer un factor psicológico que es muy difícil de analizar, no por el hecho de que sus golpeos no estén siendo seguros -que no lo están siendo-, sino por dos cuestiones: lo intentó en menos ocasiones de las que acostumbraba en sus clubes anteriores y, evidentemente, tuvo que habituarse a un entorno geográfico y futbolístico bastante diferente al que acostumbraba.

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Filip Malbasic, CD Tenerife, agarrado por un jugador de la UD Almería | @Jacfotografo

Merece la pena ir a los números porque son llamativos. En liga, Malbašić ha marcado 9 goles en 49 disparos a portería durante 37 partidos, con una media de gol por tiro realizado del 5,1. En cuanto a los intentos, Filip dispara 1,2 veces por partido en liga. Es decir, ante estas estadísticas, el serbio anota un tanto cada cinco partidos, aproximadamente. Por comparar, Bryan Acosta ha marcado 3 goles en 45 remates durante 31 encuentros de la Liga 1|2|3. Es decir, prueba 1,1 veces por partido en liga y consigue marcar un gol cada 1,3 tiros, según manifiesta las estadísticas de LaLiga. El resumen más sugerente que nos dejan estos números es que Acosta, que es un centrocampista a ojos de todos, que jerárquicamente tiene otras misiones antes de buscar la portería rival, disparó tantas veces, aproximadamente, y en menos partidos, lo mismo que el hombre que lleva el nueve en la camiseta del CD Tenerife.

Es indiscutible que el ratio de acierto del serbio es paupérrimo, pero, también, su predisposición a la hora de disparar ha bajado debido a todas esas circunstancias que han yacido de un cúmulo de imperfectos durante una temporada para olvidar. El argumento de hacer un trabajo en busca de su ubicación ideal en el terreno de juego pierde sentido al descubrir los numerosos cambios de sistema y filosofía de juego del equipo, con Filip buscando más veces terminar la jugada y no como colaborador de la misma. Llegados a este punto entra un factor de confianza que es un hecho decisivo en el innegable bajón del serbio. Esa escasez de determinación sí va de la mano con la cruda realidad de unas expectativas que naufragaron por cotas altas con la contratación de Malbašić. Sin embargo, Filip ya recibió un cambio de mensaje proveniente de la llegada de Etxeberria a los mandos: tocaba esforzarse, ajustarse y adaptarse a un nuevo contexto. Y Malbašić lo logró. Ahora, Joseba suele ser proteccionista con el ‘9’ blanquiazul, quizás más enfocado a que busque más el facilitar las finalizaciones a sus compañeros de ataque, y a aprovecharse de algunas de ellas, y no a echar en cara el poco acierto en las que busca.

Las preguntas son las siguientes: si tan evidentes son los malos números del delantero serbio, ¿por qué a Etxeberria le cuesta ahora prescindir de él?, ¿cuál es la razón por la que no se le busca una salida que desarrolle la contratación de un delantero más del perfil de Joseba?, ¿tiene opciones el serbio de participar en un contexto que, por patrón de juego y sistema, es opuesto a su juego?

El problema del remate, si evidentemente fuese la única preocupación del técnico vasco, sería “muy fácil” de resolver. El CD Tenerife cuenta con una de las mejores segundas líneas de la categoría para disparar a portería, y es casi incuestionable que si Acosta o Naranjo, por ejemplo, fueran los que disparan a puerta las veces en las que lo hace el serbio, mejorarían de largo los números de Filip. Sin embargo, Joseba Etxeberria insiste con la presencia de Malbašić, en esta pretemporada sobre todo, para mantener el control de la situación y obtener un cierto equilibrio ofensivo que genere aclarados en las jugadas cuando el rival logra encerrarse o evitar que el equipo “se parta” ante ataques sin cabeza.

La explicación es que a día de hoy Joseba está atado a la figura de Filip Malbašić por dos aspectos: primero, por un tema de perfil exclusivo dentro de la plantilla, ya que no hay un jugador del mismo perfil y calidad del serbio en esa parcela del campo; y segundo, porque Filip es un proyecto de futuro, de largo plazo para el club, y desprenderse de él tan fácilmente sería un ejercicio calamitoso.

Además, las características del nueve blanquiazul hacen que esas virtudes sean más necesarias en esta Liga 1|2|3, donde el caos es más reinante y, por lo general, los rivales y más en fases avanzadas, juegan de tú a tú. Joseba Etxeberria, de hecho, ha encontrado en el plan Montañés—Joao una fantástica variante tanto para atacar defensas cerradas, para cambiar un partido o como para defender mejor los espacios en campo propio. No obstante, es difícil encontrar la fórmula para que Naranjo y Acosta, dos presencias individuales que serán devastadoras para los rivales de la categoría de plata, ofrezcan además un control colectivo en ataque sin estar el delantero serbio de la partida.

Malbasic, en la visita del Huesca al Heliodoro | @matlay07

Si hablamos de la Segunda División, de la jungla salvaje que se viene este año, Malbašić es el futbolista del CD Tenerife que mejor junta al equipo en un partido de transiciones. En esta pretemporada, la gran prueba estuvo ante la UD Almería y gana más enteros con el fichaje de José Naranjo. Todo nace de un tipo de movilidad muy particular. El mencionado delantero onubense y Acosta son jugadores de balón a la contra, pero su forma de pedir el cuero es muy intervencionista si hablamos de los espacios. Sobre todo en el caso de Naranjo, ya que su primera intención será acercarse al esférico para dirigir la acción desde el carril central cuando se den las traiciones. En el caso de Filip, en esas situaciones de espacios abiertos, domina un registro diferente. Él hace un movimiento más largo hacia ambas bandas, bien sujetando la pelota bien liberando la zona para que se aproveche Naranjo de su impulso natural (la diagonal), y hace que el equipo se junte más arriba. Al final, a pesar de que sus desmarques sin balón sean más largos y de que su gestión del cuero sea la de un hombre más de la segunda línea del ataque, no deja de ser un delantero. Con lo cual, ese movimiento de Filip no solo sumaría un delantero más a la causa (la llegada al área de José Naranjo), sino que potencia una competencia del serbio, la capacidad de combinación en espacios reducidos, y enriquece tácticamente la ofensiva del conjunto blanquiazul.

Además de esto, hay otra cuestión que para que el Tenerife de Joseba se ordene es muy importante, y es su juego de espaldas. Mientras que Suso, Acosta, Montañés, Joao y por supuesto Alberto y Milla, necesitan ver la portería rival de cara para estar  mucho más cómodos, el serbio sabe jugar viendo de frente a Dani Hernández. Eso resulta fundamental en términos de control, ya que el otro jugador capaz de dominar ese registro dentro de la plantilla es José Naranjo, cuyo objetivo -y más si Malbašić no mejora sus números- es finalizar las jugadas.

A partir de aquí hay muchos minúsculos detalles que quizás no tengan tanta importancia sobre el papel, pero que en realidad sí la tienen. Que Filip ejerza de distracción para los centrales y que José Naranjo logre golpeos más cómodos, es una de ellas, pero no parece un argumento de suficiente peso como para que Etxeberria siga apostando por él de forma tan sólida. Sin embargo, que Malbašić resida en un propósito de futuro que produzca inflar las arcas del club y tener la influencia en llevar al Tenerife a controlar los partidos, y más en una categoría de vaivenes como es la Liga 1|2|3, sí que parecen motivos irrenunciables, al menos hasta que Joseba encuentre otra fórmula que, además de esto, le conceda goles, que no es poco.

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