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‘Pasaporte’ para Sabou

En el verano de 1990 el CD Tenerife se enemistó con el Rayo Vallecano para poder conseguir el fichaje de Marcel Sabou (Rumanía, 1965). Nada nuevo para la entidad blanquiazul. De la mano del siempre atento Santiago Llorente, el año anterior le había robado a Felipe Miñambres al Sporting de Gijón tras acogerse al Real Decreto 1006/85 y pagar su cláusula de rescisión. Y que un mes después se llevaría gratis a Fernando Redondo tras aprovechar un despiste de Argentinos Juniors. El caso Sabou era especial porque el centrocampista rumano había aprovechado un año antes la gira del Dinamo de Bucarest por España para pedir asilo político junto a su compatriota Viscreanu.

Sin dinero y sin pasaporte, los futbolistas fueron acogidos en principio por la Cruz Roja para quedar luego bajo el amparo del Rayo Vallecano, que les dio casa, comida y sueldo en espera de poder gestionar su transfer internacional. La caída del régimen de Ceaucescu en Rumanía facilitó los trámites y Sabou pudo jugar en la recta final de la temporada 89/90 como cedido en el Castilla, de la Segunda División. El Rayo les firmó un contrato por siete millones de pesetas anuales, pero esperó al inicio de la campaña 90/91 para tramitarlo en la Liga de Fútbol Profesional. El Tenerife se adelantó, mejoró su ficha y le ofreció un contrato por tres temporadas. Sin embargo, el 25 de febrero de 1991 le dio la baja.

Lo hizo, curiosamente, cuando había conquistado una plaza como titular indiscutible en el equipo que entonces dirigía Jorge Solari. Fichado como estrella en una época en la que no existían comunitarios ni nacionalizados y en la que los equipos sólo podían tener tres extranjeros, llamados a marcar diferencias, nunca rindió a su mejor nivel. Unas molestias físicas le hicieron perderse las tres primeras jornadas y, cuando se incorporó al equipo, Redondo ya había caído lesionado. Su titularidad duró cinco jornadas. Hasta que llegó Paqui y desapareció primero del once y luego de la convocatoria. Azkargorta no contaba con él y se planteó su relevo. Pero el cambio de entrenador le permitió volver al equipo.

Participó como centrocampista zurdo en las victorias ante Burgos y Osasuna y, un día antes de ser despedido, fue el mejor en el empate ante el Atlético Madrid. Estos resultados permitieron al Tenerife alejarse de la zona de descenso. Solari había apostado ya por un 5-3-2, con una línea media formada por Toño, Redondo y Sabou, que elaboraba juego para Rommel y Quique Estebaranz, los dos puntas. Los resultados no eran malos, pero el técnico observó que el juego aéreo del ariete panameño no tenía antídoto y buscó un lanzador para explotar el sistema Rommel. Encontró a Gerardo Tata Martino y Sabou fue el sacrificado. Luego, el rumano jugaría durante un lustro en Primera División con Racing de Santander y Sporting de Gijón.

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