Joselu celebra con sus compañeros su estreno goleador |@jacfotografo Manoj DaswaniManoj Daswani
Joselu celebra con sus compañeros su estreno goleador | @jacfotografo

Optimismo en grado extremo

Si algo nos ha enseñado la cruel pandemia que empezamos a dejar atrás (¡por fin!) es la fuerza del optimismo. Superaron la enfermedad cientos de personas que parecían condenadas al peor desenlace; hicieron más horas de trabajo de las que pudieron imaginar nunca nuestros héroes de la Sanidad, al fin recompensados aunque fuese solo con el sonido de los aplausos; y empezamos a recuperar la (nueva) normalidad mucho antes de lo previsto. Sin ir más lejos, nadie en su sano juicio podía presagiar hace dos meses que habría fútbol en las condiciones que lo tendremos este viernes en Fuenlabrada. O que el lunes volvería a rodar el balón en un Heliodoro que de momento estará huérfano del alma de su afición; pero donde será una excelente noticia que ruede el balón otra vez.

Si bajamos al verde y exploramos la situación de nuestro equipo de fútbol (lo más importante de las cosas menos importantes, que dijo Valdano), nos encontramos desde hoy con un CD Tenerife renovado en el ánimo y abrazado a la esperanza de que estas últimas jornadas acaben de la mejor manera. No es solo un deseo sin más; abundan, aunque quizás aún no las veamos, las razones para el optimismo.

En primer lugar, no hay demasiados motivos para desconfiar cuando se alinean en un mismo plantel a jugadores del talento de Luis Milla, Dani Gómez o Luis Pérez, todos con nivel de sobra para jugar en Primera; con la veteranía y el compromiso en grado extremo que garantizan Aitor Sanz, Dani Hernández o Suso. Tampoco es mal estímulo el antecedente feliz de enero, cuando el CD Tenerife simultaneó LaLiga SmartBank y Copa del Rey; y saldó ambos flancos con resultados casi sobresalientes. Súmenle la chispa que se le presupone a nuestros valores más emergentes, casos de Elliot o el 'niño bomba' Padilla, que me cuentan que está de dulce. Y añadan a la coctelera la creciente ambición de quienes saben que se juegan su futuro. Algunos acaban de firmar sus respectivas renovaciones y saben que su suerte está ceñida a la del CD Tenerife; y otros saben que justamente en un cierre notable de este curso residen las opciones de que un 'grande' se decida a pescarles al precio que valen.

Otro motivo para llenarnos de fe es que, a priori, el calendario acompaña. Seguramente si tuviesen que elegir un sitio para empezar, muchos verían con buenos ojos arrancar a domicilio y hacerlo ante un rival con más dudas que nadie: el Fuenlabrada, que iba en barrena y estrena entrenador. Escenario para crecer -empezar bien se presume fundamental- y llenar cuanto antes el casillero de puntos que hacen falta para aunar 50 lo más rápido posible. ¿Y luego? Pues luego hay licencia para soñar y para mirar arriba -no sabemos hasta dónde nos darán los puntos pero de ilusión va sobrada la tropa del Pipo- y el optimismo de haber vuelto debe notarse desde el principio. Porque esa es la mejor noticia: que vuelva al fútbol es sinónimo de que vuelve la normalidad. Y puestos a llevar nuestro optimismo a grado extremo, no olvidemos que las más grandes hazañas del CD Tenerife se produjeron siempre contra viento y marea. ¿Por qué no pensar que este fútbol inexplorado que estrenamos hoy valga para escribir una gran página de tinerfeñismo? Los sueños, sueños son; y el optimismo, el mejor estado de ánimo para enfilar retos superlativos (y desconocidos) como el que arranca este viernes.

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1 Comentario
  • Cristo G.
    Publicado el 18:46h, 25 junio Responder

    Algún día tenía que llegar el momento que estuviéramos de acuerdo. Sólo existe una pregunta, ¿realmente tenemos equipo para llegar a un sexto puesto?, porque ya de hablar de jugarlo y superarlo, sin palabras. Cabeza y por favor, realidad.

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