CANAUTO

Once héroes, once

Dorta; Martín Marrero, Molina, Felipe; Morín, Sicilia; Paquillo, José Juan, Erasto, Justo Gilberto y Godoy. Ellos fueron, magullados y doloridos, los once jugadores elegidos por José Iglesias Fernández, 'Joseíto' para medirse al Levante el 27 de febrero de 1966 en el Heliodoro. Una semana antes habían jugado ante el Mestalla en Valencia y, de camino hacia Madrid, casi diez horas largas de trayecto sobre las carreteras de la época y en autocares con duros asientos de madera, el vehículo se estrelló contra un camión a la altura de Tarancón (Cuenca). Conviene aclarar que había vuelos desde Valencia a Los Rodeos... pero que la expedición se dirigía hacia la capital de España porque dos días después debía afrontar el partido de desempate de una eliminatoria de Copa del Generalísimo ante el Condal de Barcelona.

El siniestro dejó seis heridos graves: los jugadores Gómez y Castro, el presidente José López Gómez, el entrenador Joseíto, el delegado Pablo Llanos (ex jugador del club) y el periodista Antonio Lemus, que acompañaba a la expedición blanquiazul en algunos desplazamientos. El resto de futbolistas sufrió contusiones, magulladuras, cortes… Tras llegar a Madrid, fueron atendidos en el sanatorio Virgen del Mar y los que estaban en peor estado quedaron ingresados. En esas condiciones y en una época en la que no había sustituciones y solían viajar sólo doce jugadores (los titulares y el portero suplente), la Federación Española aceptó aplazar el choque copero ante el Condal... pero no el compromiso de Liga, del grupo Sur de Segunda División, previsto el domingo siguiente ante el Levante.

El martes, recuperado Castro y con sólo once futbolistas, el grueso de la expedición regresó a la Isla. Y explicaron lo ocurrido: la tarde del accidente llovía con persistencia y el granizo y las capas de hielo dificultaban el tránsito por la Nacional III. Sobre las tres, a la altura de Tarancón, el conductor del autocar frenó en seco a la salida de una curva al cruzarse con un turismo. La guagua patinó y chocó contra dos camiones que transbordaban su carga en la cuneta después de que uno de ellos se hubiera salido de la vía. Los ocupantes de las plazas delanteras fueron los peor parados. Y entre ellos, el delegado Pablo Llanos, quien salió despedido, atravesó la luna delantera y cayó sobre la calzada. Más suerte tuvo el defensa Felipe, que minutos antes del accidente se trasladó a la zona trasera del autocar.

Joseíto no abandonó el centro sanitario hasta el jueves. Y López Gómez, hasta el sábado. Pero en la mañana del domingo 27 de febrero, con las significativas bajas de los titulares Gómez, Álvaro y Castro, amén del habitual reserva Navarro, presente ante el Mestalla, el Tenerife saltó al campo para medirse al Levante, uno de los gallitos de la categoría. Y lo hizo en medio de una prolongada ovación del Heliodoro. Uno de los peor parados en el accidente fue el ariete palmero Erasto, un delantero tanque nacido en Argual y que regresó a la Isla con un aparatoso vendaje en la cabeza. Sin embargo, él fue el protagonista del choque al marcar los dos goles que dieron el triunfo (2-0) a los blanquiazules. Héroes hubo once.

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