Naranjo, Nano y Chilunda, tres impetuosos estrenos con el CD Tenerife

Un punto en Tarragona, y mucho que mejorar. El CD Tenerife se estrenó con un empate sobre la bocina y tres estrenos sobre el verde, los de Nano, Naranjo y Chilunda. En el caso del tinerfeño, un reestreno con mucho ímpetu y muchas ganas de agradar, y un punto óptimo a nivel físico.

Tanto el onubense como el tanzano también disfrutaron de sus primeros minutos oficiales con la casaca blanquiazul a pesar de no estar al cien por cien. Ambos manejarán, a priori, roles bien distintos en la plantilla que dirige Joseba Etxeberria.

NANO, MOVILIDAD Y PUNDONOR

El delantero tinerfeño volvió a defender los colores blanquiazules dos años y dos meses después (junio de 2016 ante el Bilbao Athletic), con un despliegue físico encomiable, aunque sin la suerte deseada ante Bernabé, que evitó en dos ocasiones muy claras el primer gol en su cuenta personal goleadora.

A mil revoluciones en algunos tramos de partido (Naranjo tuvo que calmarle en los últimos instantes tras una hacer una entrada a destiempo), intentó maniatar a la zaga del Nàstic saliendo de su zona de confort, y no dando un solo balón por perdido. El reestreno de Nano no fue el ideal, pero estuvo cerca de serlo. Su actitud, incontestable.

NARANJO, UN DÍA ESPECIAL

Lo comentábamos días antes del debut liguero del CD Tenerife. José Naranjo no llegaba en las mejores condiciones físicas al partido ante 'su' Nàstic, y chocó no verle de inicio, pero era obvio que tendría minutos en un escenario donde se dio a conocer en el fútbol profesional, donde dio el salto de joven promesa, a crack del fútbol de plata.

Luchará por un puesto de titular con Malbasic y Nano, que en estado de gracia sería difícil verles en el banquillo. Esto es, o Etxeberria cambia la disposición táctica para juntar a los tres actores principales ofensivos (con Suso como damnificado), o bien, seremos testigos de una bonita y exigente lucha por la titularidad en clave ofensiva.

En solo dos acciones, nada más pisar el césped, Naranjo ya dio muestras de lo que es capaz. Incluso ya tira de galones, discutiéndole los lanzamientos de falta a los Milla, Acosta y compañía.

CHILUNDA, UNA INCÓGNITA

Al delantero tanzano se le vieron maneras en los pocos minutos que estuvo sobre el verde, pero apenas tocó dos balones y uno de ellos ni siquiera encontró rematador cuando el partido agonizaba. Se movió con libertad en el ataque blanquiazul y se ofreció para asociarse en los últimos metros, situación harto complicada dado el repliegue intensivo del equipo local en su ánimo de amarrar el 1-0 hasta el pitido final.

Está por ver lo que puede ofrecer, una vez que cuaje a nivel físico. A priori, parece que adoptará el rol de revulsivo ofensivo dadas las piezas de gran valor con las que cuenta Etxeberria con responsabilidad de gol.

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