concepcion Manoj DaswaniManoj Daswani

Miguel I El Santo

Vaya por delante que la de Pedro Guerra a Miguel Concepción me pareció una buena entrevista. Dentro del tono intimista y personal del programa 'Confesiones', el periodista hizo las preguntas que debía. Incluso aquellas que ni se atreven a sugerir muchos de los compañeros de profesión 'controlados' por el presidente a través de la Fundación, que ahora igual te financia un programa de radio que cubre vallas publicitarias por todos lados, lo mismo en la plaza Weyler que en Tomé Cano.

Insistente y perspicaz, el periodista preguntó y repreguntó a Concepción cómo es que aceptó un pacto con la Fiscalía en el que se declaraba culpable de estafa. Si tan inocente se sentía y se siente, ¿cómo es que no lo dijo en sede judicial? El presidente intentó irse por peteneras a la primera; a la segunda, se escudó en que había sido una recomendación de sus abogados para proteger a sus hijas, que por cierto salen al final del reportaje (de su aparición no voy a opinar aquí, que no procede).

Desde el principio y hasta el final, Concepción trata de santificarse a sí mismo e incluso por momentos se presenta como un mártir. "Mediática y socialmente ya se me ha condenado", subraya. En un ejercicio surrealista, se pregunta cómo es que acabó en la vía penal su juicio por estafa. Como si fuese un asunto menor aquel que obligó a todos los canarios a pasearse por puertos y aeropuertos con el certificado de residencia entre los dientes.

Intenta Concepción hacer ver que ha perdido dinero en el CD Tenerife, le preguntan cuánto y no acierta a responder. Avanza el programa en su metraje y las contradicciones se multiplican. Deja caer que sus hijas se vieron envueltas en el caso Islas por ser consejeras de la aerolínea, como si no supiese que los cargos de administradores conllevan alta responsabilidad. Y lo más hilarante, en un aluvión de respuestas imprecisas e inconexas -cualquier detector de mentiras lo habría puesto colorado- llega a dudar de las competencias del CSD para apearle de la presidencia.

Oídas las 'confesiones' de Concepción (las televisivas y las judiciales) ya no me queda duda de que estamos ante los estertores de su presidencia. Esperaba de Miguel algún argumento de peso, que se guardase alguna última carta o incluso se presentase ante las cámaras con el informe que ha encargado -a un prestigioso bufete de abogados- para justificar que aún puede aspirar a la reelección. Si lo hace, me pregunto hoy lo ridícula y triste que sería una campaña electoral en la que fuese solo a los medios que le jalean.

El sábado en televisión, Concepción resultó entre ridículo e inverosímil con el pretexto de que el CSD no puede decidir sobre una sociedad anónima deportiva cuando justamente esa es una de sus más importantes competencias. Me cuesta creer que el actual mandamás del Tenerife desconozca por completo el contenido de los propios Estatutos del club, la Ley del Deporte y la de Sociedades del Capital. También me cuesta creer que se sienta intocable aunque los tejemanejes de la Fundación hayan multiplicado por mil el número de pelotas y adulones que pontifican sus aciertos y ocultan sus gruesas equivocaciones. Escuchadas sus 'confesiones', definitivamente parece que huye hacia delante y que -demostrando infinita sed de poder- busca aferrarse al cargo el tiempo que pueda, a ver si al menos así sopla las velas del Centenario. No tiene escapatoria y su final está cerca. Por mucho que se sienta por encima de la Ley. Casi un mártir, Miguel I El Santo.

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1 Comentario
  • Pr
    Publicado el 12:01h, 23 marzo Responder

    ¿Quién es el delfín que pondrá MC cuando se vaya?

    ¿Quiénes son los periodistas controlados por MC? Nombres y apellidos porque en mi caso, hace tiempo que trato de no oír, ni ver ni leer nada de nadie. Ya que la prensa de aquí.... Me reservo la opinión..

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