Malbasic en el suelo con cara de no creer o que ve / @jacfotografo Manoj DaswaniManoj Daswani
Malbasic, jugador del CD Tenerife | @jacfotografo

Mediocridad perpetua en el CD Tenerife

19 puntos de 60. Bagaje raquítico y penoso, pero que se corresponde con una trayectoria gris, la de un Tenerife que cotiza a la baja y juega con fuego. A día de hoy es una amenaza real que llegue el parón invernal con el equipo en dígitos rojos y en los bajos fondos de la clasificación. Lo alarmante roza también lo bochornoso.

Otra vez mucho menos que 10.000 espectadores. Es poco público. Y no me digan que fue por las compras navideñas ni las cenas de empresa; es que hay una multitud de excreyentes blanquiazules que ya se declaran ateos. No creen en Concepción ni tampoco en que este Tenerife (al que han despojado de argumentos en todos los ámbitos) les vaya a traer muchas más alegrías.

Al término de la primera mitad, tan solo un 47% de posesión. También es elocuente que un equipo que antes era absolutamente fiable en casa cediera hoy la batuta a un rival de bajo caché y de nombre Alcorcón. Que no era nada del otro jueves.

Son ya más de 100 días sin ganar en casa; tras las vacaciones, ya serán 120. Sequía larguísima que no merece la afición, a la que prometieron un proyecto ilusionante del que ya no queda (casi) nada. Vendieron con toda la pompa un Tenerife protagonista de los partidos, con un estilo que casara con la filosofía que más gusta en el Heliodoro y el fútbol que mejor conecta con sus ideales. Se lo cargaron en 15 jornadas -al menos no fueron solo cinco, que fue lo que tardaron en liquidar a Etxeberria- y ahora en vez de López Garai se sienta en el banquillo Baraja, que del segundo al primero le separan solo sus antípodas. No sé cómo evolucionará la criatura de la mano del 'Pipo', pero lo visto en dos jornadas es un equipo completamente plano.

Entiendan el pesimismo, el hastío y el desánimo, que parece irreversible. Es natural que todo nos sepa a migajas, que la desgana casi nos venza y el futuro lo pinten sombrío. Han empequeñecido tanto al Tenerife que ya hemos revisado los objetivos (tocará sufrir para amarrar la permanencia), el estilo (de uno alegre a otro taciturno) y por supuesto nuestro estado de ánimo. Siento nostalgia de cuando éramos otra cosa; y bochorno de que la gestión del club sea esta piltrafa que nos lleva a la nada. Se ha convertido en suplicio venir al Heliodoro; se ha hecho costumbre esta mediocridad que parece perpetua.

Mutua Tinerfeña

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2 Comentarios
  • rafa
    Publicado el 19:45h, 24 diciembre Responder

    Mientras Juan Amador y Santiago J. Losantos sigan cortando el bacalao en el club el tema seguirá siendo de traca....

  • Pepe Armas
    Publicado el 18:02h, 28 diciembre Responder

    Yo empezaría a dejar algunos jugadores fuera de las convocatorias y dar paso a otros

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