Joselu celebra con sus compañeros su estreno goleador |@jacfotografo Bela CabreraBela Cabrera

Luces y sombritas en el CD Tenerife

Bien, parece que la dinámica del CD Tenerife ha cambiado definitivamente. Bueno, le voy a añadir un ‘casi’ delante por si acaso, porque si este trascendental fin de semana no sacamos algo positivo de Almendralejo temo los corazones impacientes de muchos aficionados blanquiazules. Adelanto que, si ocurre, pido cierta tranquilidad y mantener la confianza en el equipo. Llamemos a esto una sombrita de incierto futuro y que ojalá esté equivocado.

Pero regreso ya al presente y a la positiva racha del equipo dirigido por Rubén Baraja. Las luces son muchas. Unas marcan el camino a seguir y otras directamente te dejan cegado de su impresionante iluminación, como es el caso de Joselu. Sus cuatro goles en tres partidos y 15 minutos han traído ilusión y esperanza al Heliodoro. Alguien en el que, por fin, confiar de cara a puerta cuando esté sobre el verde. Justo lo que quizá le faltaba a Malbasic, que de calidad va sobrado para LaLiga SmartBank, pero su escaso olfato y los resultados del CD Tenerife en su ausencia obligaron a una salida a uno de los futbolistas de más calidad que ha pasado en el último lustro por el club. Seré siempre malbasista, pero realista.

Las luces que marcan el camino no pueden ser otras que las que ha traído Rubén Baraja. Orden en el juego y más seguridad atrás. El equipo ya no sufre en defensa como en la primera parte de la temporada, y eso en esta competición es prácticamente el artículo número uno si existiera un manual de resistencia de la Segunda División. Supo rápidamente encontrar los defectos y limarlos hasta dejarlos en efectos positivo.

La última luz, que quizá es la más importante, es la de la comunión entre el equipo y la afición. Es la base de todo. Es la confianza para los que juegan a esto desarrollen su potencial al máximo de sus posibilidades y eso se vea reflejado en el marcador y en nuestros corazones tinerfeñistas. De ahí mi temor injustificado del primer párrafo.

Como sombritas -que se queden en diminutivo- traigo dos. Una, la oferta del juego de Lausure. Se trajo para cubrir de una vez por todas el eterno déficit de la plantilla en los últimos años, el lateral izquierdo. Por ahora, las sensaciones son, como se suele decir, “más de lo mismo”, pero no quiero aventurarme y obcecarme. Salía de lesión y por supuesto que quiero verle más y que desarrolle su fútbol con calma. Escribiendo este artículo después de verle dos partidos es muy pronto y veremos en un mes, pero lo que está claro es que nuestro mejor lateral izquierdo a día de hoy es el que era el cuarto central del equipo a principio de temporada.

Y la otra sombrita, aunque su causa es positiva, es la de cerrar los partidos. Parece un poco gratuito esto, pero no es más que un dato. Lo centro en los dos últimos partidos que nos hemos puesto dos arriba (lo que nos ha costado este año), Albacete y Sporting de Gijón. Con los manchegos, de un 3-0 pasamos a un 3-2, previo al 4-2, y con el Sporting, cuando parecía todo controlado, nos hicieron sufrir al final con el 2-1. Es menor, pero tenía que añadir una sombrita en el argumento y es la de acabar los últimos 5 minutos sin la necesidad de mirar el reloj.

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