El estadio Heliodoro Rodríguez López lleno hasta la bandera | ElDorsal

Los entresijos del estadio Heliodoro Rodríguez López

El estadio Heliodoro Rodríguez fue diseñado tal y como lo conocemos a día de hoy por el arquitecto tinerfeño Carlos Schwartz. La construcción del nuevo feudo del CD Tenerife puso la guinda a la etapa dorada que vivió el club a lo largo de los años 90. El templo tinerfeñista posee ciertos elementos protagonistas que conviven con la afición y el equipo blanquiazul en todos sus partidos como anfitrión.

Tribuna, la primera grada en alzarse frente al tapete del Heliodoro Rodríguez López en el año 1987

Tras presentar la maqueta final un año antes, en 1986, Carlos Schwartz añadió un anillo superior que se contagió a las demás gradas para cumplir con el aforo requerido. Un recinto en el que cupieran 25.000 aficionados blanquiazules: "Ese era el deseo de Javier Pérez y, además, el momento deportivo que atravesaba el equipo lo merecía. El CD Tenerife jugaba con un fútbol del siglo XXI en un recinto de los años sesenta".

“Tuve un pequeño altercado con Javier Pérez porque la grada de Tribuna no estaba finalizada y quería ponerse en servicio para el partido contra la UD Las Palmas. Le dije que era imposible, no podíamos arriesgarnos a llenar una tribuna que no estaba al cien por cien. Tras una pequeña conversación le convencí y, finalmente, cedió. Yo en el fondo le entendía porque quería mostrar las mejores galas en un derbi”.

El arquitecto tinerfeño recibió una mención en el Premio Regional de Arquitectura Manuel de Oráa (1988-1989) por la proyección de esta grada. Carlos Schwartz explicó que "aproveché la parte inferior del graderío original proyectado por Juan Marrero Regalado, pero no pude conservar el valor arquitectónico que tenía la antigua marquesina alojada en lo alto de la antigua tribuna".

La antigua puerta del Heliodoro Rodríguez López

Carlos Schwartz realizó un proyecto que respetó los elementos históricos de aquel recinto que el arquitecto Juan Marrero Regalado dejó en herencia al CD Tenerife: “Quise conservar la antigua puerta como un pequeño monumento conmemorativo que recordase aquel feudo que a día de hoy es irreconocible. También pude salvar la estructura base de la grada de San Sebastián que albergaba las taquillas”. La antigua puerta del Heliodoro Rodríguez López se convierte a día de hoy en un punto de encuentro para muchos aficionados antes de los partidos, y continua erigiéndose como un símbolo de la historia blanquiazul.

El laurel protegido

Cerca de la antigua puerta del recinto deportivo, en los exteriores de la grada de Herradura, un laurel se levanta muy pegado a la fachada del Heliodoro Rodríguez López. El arquitecto tinerfeño quiso componer “un espacio de plena convivencia de elementos arquitectónicos”. Carlos Schwartz confiesa que “fue una batalla dura y personal porque hasta el servicio de parques y jardines del Ayuntamiento quería talarlo, pero conseguí que se quedara donde hoy se conserva”.

El 'efecto grada'

Mientras el estadio se estuvo construyendo y se superaron los diversos altibajos en cuanto a las diferentes fases de la construcción, el CD Tenerife vivía instalado en la élite futbolística. Pero, tal y como explica Carlos Schwartz, "en cuanto finalizó el proyecto, el equipo descendió a Segunda División B. Lo llamamos el curioso efecto grada”, sonríe.

A pesar de esto, el ‘efecto grada’ nunca afectó al desarrollo del juego en el Heliodoro Rodríguez López: “Las obras nunca impidieron que la pelota dejara de rodar en el verde aunque, en muchas ocasiones, tuvimos que ingeniárnoslas para que el público pudiera seguir asistiendo con seguridad”, concluyó Carlos Schwartz.

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