Heliodoro, Liga 123 Álvaro TortúÁlvaro Tortú
Una paloma, sobre el larguero de una de las porterías del Heliodoro | @Jacfotografo

Las cosas que más importan

De la mezcla de nostalgia y tiempo para pensar, se obtiene un color parecido a la conciencia. Quizás por momentos, pero en algunas de las horas de los días y semanas que llevamos confinados en casa se nos ha pasado algún instante de esta pintura por la cabeza. En realidad, estas líneas no van ni de esperanzas, actitudes positivas y ni si quiera de fútbol. Esto va de las cosas más sencillas.

Son las 18:45 horas de un sábado cualquiera. Mi padre y yo estamos a punto de coger los abonos, una botella de agua sin tapón y la radio para ir al estadio. Tardamos alrededor de cinco minutos en llegar al Heliodoro y entrar siempre por la puerta 34, es la que tiene menos escaleras para llegar a la grada de San Sebastián Alta. Después de estar arriba, salimos por uno de los vomitorios en el 'sector P ' hasta la fila cinco. Limpiamos esa maldita butaca torcida y sucia para sentarnos como siempre, pero cada fin de semana con sensaciones diferentes.

Cinco minutos después llega mi tío y mi primo de 9 años. Al 'pibito' le gusta el fútbol de salón, de calidad, pero para ser sinceros, te dice donde está la pelota durante los partidos señalando a cualquier lugar del terreno de juego. Todo empieza a regañadientes con el primer 'pelotazo', perdón, 'balón en largo o en profundidad' de alguno de los dos centrales (nunca falla). El aficionado por antonomasia agitando la bandera y con la cara pintada de guerra blanquiazul, el habano del señor en el 'sector P' que siempre acaba llegando y un ídolo incondicional de Dani Gómez.

Si me preguntaran hace varias semanas atrás, diría que este preludio que, quizás, no se llegue a identificar con todas las letras como fútbol, lo suprimiría por la comodidad de mi localidad y de poder disfrutar (o sufrir) del juego. Hoy, con unos cuantos brochazos de esa pintura incolora, confieso que es la mejor parte de ir al fútbol, sin ser del todo fútbol, sin ser del todo 'esférico'.

Quizás, aprenderemos después de todo a pensar en buscar y sobretodo, a disfrutar de las cosas más sencillas.

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