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La 'Titan Desert' más dura tendrá protagonismo tinerfeño

Procurador de profesión, titán como 'hobbie'. Alejandro Obón es un tinerfeño amante de las dos ruedas que se aventura este año a completar una de las pruebas más duras del mundo, con el desierto del Sáhara como principal enclave. La 'Titán Desert' está hecha solo para unos pocos elegidos, que desafían todos los límites durante seis largos días bajo las peores condiciones posibles.

Obón debutará en una prueba para la que se lleva preparando casi dos años. Una de sus razones (o excusa, según se mire),es la imposibilidad de seguir practicando 'trail' por problemas de rodilla, y una pasión casi enfermiza por los retos mayúsculos. ElDorsal.com es testigo de sus semanas previas e interminables a un sueño que se hará realidad a finales de abril.

Nos cuenta Alejandro que el reto se compone de 640 kilómetros a recorrer en seis días, siendo la segunda y la tercera casi una cuarta parte del total. "Duermes en una jaima y en la etapa maratón te llevas todo para dos días". Corría las habituales pruebas de 'trail', e incluso completó el camino de Santiago tres veces con la bici a cuestas, "pero nada se compara con esta locura. Incluso te exigen un certificado médico estricto. Hay cosas que no se pueden controlar como los accidentes, algo que me da algo de miedo. También hay que tener cuenta lo que consumes en Marruecos, porque ha habido casos graves de problemas estomacales que te pueden destrozar el sueño", explica con sinceridad y todo lujo de detalles.

Todo está perfectamente calculado. Material, horas en la arena, y los gastos que acarrea vivir una experiencia inigualable. Obón no es amigo de dar números, pero reconoce que para competir en la Titán Desert hay que gastarse cerca de 3.000 euros, aunque él y sus compañeros de faena (Jorge González y Eduardo Hernández, otros dos tinerfeños) lograron reducir costes desplazándose por carretera

"EL NOMBRE VA AL PELO"

Una prueba solo hecha para titanes. "Y lo más duro no es el kilometraje. Además, el terreno puede ser duro, con arena y viento, además de un calor que tiene que ser mortal. El nombre va al pelo, sin duda", explica Obón. "He rodado largas etapas, aunque en Canarias hay poco terreno parecido al que nos encontraremos. Me hago al menos 100 kilómetros diarios cada vez que salgo a rodar con el Club Cicloturista Anaga", como parte de su preparación particular.

Nada que ver con exciclistas profesionales y tan laureados como Olano o Purito Rodríguez, "que están en otra liga". Por ello, solo piensa en "acabar el reto y disfrutarlo". Es el único objetivo.

El único lunar que Alejandro le pone a una experiencia que no olvidará jamás, es la conciliación familiar, y la estricta alimentación que debe llevar para estar a la altura en Marruecos. "Son muchas horas en la bici, hay que sacrificarse mucho en los entrenamientos y eso la familia lo nota (con una hija de año y medio de vida). La verdad es que no tengo inconvenientes a nivel laboral, y ahora mismo no me acuerdo de la última caña que me tomé", apostilla entre risas el valeroso tinerfeño.

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