Edu Hernández participará en la Titán Dessert 2019 / Cedida

La inspiradora historia de un ‘titán’ tinerfeño que venció al cáncer

CAJA_SIETE

Una de las pruebas más duras del planeta, la Titan Dessert, tendrá representación tinerfeña y arrancará a finales de mes. Edu Hernández es uno de esos participantes que están hechos de otra pasta, y que trae consigo una enorme historia de superación. En apenas un año de margen superó la prueba más dura de su vida, le detectaron un tumor maligno cerca de la rodilla izquierda, y tras  ganar esa dura batalla, no dudó en celebrar la victoria disfrutando de su gran pasión, la bicicleta de ‘rueda gorda’, y con el Sáhara como enclave.

“Fue un palo muy duro, pero con trabajo y orgullo he podido llegar hasta aquí”, cuenta Edu en ElDorsal.com. Le tuvieron que extirpar el sartorio y parte del vasto medio (músculos cercanos a la rodilla), “y no sabía siquiera si podría volver a rodar, o caminar de forma normal. Creo que todo eso fue lo que me dio fuerza para luchar. En agosto del año pasado acabó todo (radiología, operación y quimio) y empecé a entrenar en septiembre. Entrené a piñón para competir en condiciones, y aquí estoy, tremendamente ilusionado”, explica con tono muy risueño.

Edu Hernández y las secuelas de su gran batalla / Cedida

Tiene claro que su única meta, al igual que su amigo Alejandro Obón, será acabar la prueba. Será entonces cuando se vea ganador, cerrando así el círculo del éxito. “Hay gente que va a competir como profesionales, a mejorar tiempos. Yo quiero acabarla, y ya será una victoria. Así sentiré que me he superado a todos los niveles”, asegura con optimismo.

También sabe que su figura puede ser un espejo para muchas personas, un gran ejemplo de superación. “Está claro que para enfrentarte a algo así hay que cambiar de mentalidad. Yo soy muy cabezón, pensé que, hablando mal, por mis huevos tenía que estar en esta prueba”. Y además no solo tuvo que superar con todas sus fuerzas un mal trago, ya que su mujer “estaba embarazada cuando me detectaron el tumor, y mi hijo nació entre la penúltima y la última sesión de quimioterapia. Eso también me dio toda la fuerza del mundo, quería superar esa batalla sí o sí, por ellos, por mi familia. Sin ellos no hubiese sido posible nada de lo que he conseguido”.

Edu añade que este mes será duro, porque tiene que llegar en las mejores condiciones físicas posibles a la Titan Dessert, y ello conlleva un último mes de preparación exigente, sobre todo a nivel emocional.  “Será una experiencia muy dura pero enriquecedora. La preparación va bien, con la inestimable ayuda de Alejandro Obón. Toca pelear, pelear mucho”.

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