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Keko, en su etapa como jugador del CD Tenerife / ACAN

Keko: salvavidas en el naufragio

Francisco Martínez Jiménez, Keko (Barcelona, 1973) fue, posiblemente, el mejor fichaje realizado por el Tenerife durante el trienio negro que lideraron Pérez Ascanio y sus acólitos. Y el salvavidas al que se agarró la entidad en una etapa de coqueteo con el naufragio. Profesional ejemplar en el césped, jamás se le escuchó una queja pública sobre el caos que vivía el club. Llegó con treinta años cumplidos y en silencio, tras una década en Segunda B y un único curso en la categoría de plata. O lo que es lo mismo, con datos que invitaban al escepticismo –o el descrédito– del Heliodoro.

Dos años después, Keko se marchó sin hacer ruido. Y por el camino dejó 28 goles en 75 partidos de liga de Segunda División. Hubieran sido números notables en cualquier equipo. Y son cifras sobresalientes en una entidad a la deriva. Además, para el recuerdo queda su imponente racha en la segunda vuelta de la Liga 03-04, cuando el conjunto insular parecía condenado al descenso. El delantero catalán hizo entonces catorce goles de los 25 que lograron los blanquiazules en las diecisiete jornadas finales. Y con ellos llevó al Tenerife a la octava plaza.

Desde entonces, mil veces se ha repetido que la clave de la permanencia estuvo en los cinco fichajes del mercado de invierno (Manolo, Raúl Martín, César Belli, Enke y La Paglia) o en la llegada al banquillo de Martín Marrero. La realidad nos recuerda que sin Keko hubiera sido imposible el milagro. Porque lo cierto es que, tras el relevo de entrenador, el Tenerife tardó en reaccionar. Martín no pudo ganar en sus seis primeros partidos, período en el que su equipo fue incapaz de marcar un gol. Y ya con los cinco fichajes en la Isla, el conjunto blanquiazul entró en puestos de descenso.

Luego ganó algunos partidos, entre ellos el derby a Las Palmas, pero estuvo en zona de descenso doce jornadas. Y tras sumar tres victorias en 21 jornadas, ahí estaba aún el 17 de abril de 2004, cuando recibió al Elche con sólo diez citas pendientes para acabar el campeonato. Lo hizo, además, con las bajas de Álvaro Iglesias en la portería, lesionado el domingo anterior en Vallecas; y de los defensas Iker Garai y Sebas Corona por sanción. Por ello, el Tenerife alineó ese sábado a: Enke; Kirian, Djukic, César Belli (Andrade, 43’), Roberto Carlos; Vitolo; Hidalgo, Jesús Vázquez, La Paglia, Raúl Martín (Martín Posse, 75’); y Keko (Kiko Ratón, 82’).

Las ausencias citadas no serían las únicas contingencias para los blanquiazules, pues antes del descanso se tuvo que retirar César Belli por lesión; y en la segunda parte fue expulsado Vitolo. Sin embargo, Keko lideró al Tenerife hacia la victoria (2-1). Marcó dos goles y le anularon otro que fue legal. Y siempre con su estilo: un remate rápido y certero. Sin adornos, pero sin piedad. El 1-0 llegó a los doce minutos, cuando Otero falló un despeje y dejó un balón muerto en el área. Y después de que César Belli le regalara el empate a Tortolero, hizo el 2-1 a los 65 minutos, al rematar al primer toque un pase de Jesús Vázquez.

La victoria sacó al equipo de la zona roja para siempre. Pero no frenó a Keko, que aún haría ocho goles más antes de acabar el curso. Fue el salvavidas del Tenerife en medio del naufragio.

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