Juan Carlos Castañeda en El Peñón | ElDorsal

Juan Carlos Castañeda: "Los partidos ante la UD Orotava eran los más esperados"

Nos citamos con Juan Carlos Castañeda en lo alto de El Peñón, en uno de los vértices del campo de fútbol donde juega el CD Puerto Cruz. En el terreno de juego, entrena la Escuela de Fútbol de El Peñón y solo unos metros separan una de las bandas del mar Atlántico portuense: "Cuando el muro no existía, muchos balones se iban a la marea. Los niños íbamos a buscar alguno por alguna peseta. Luego llegaba a casa con los zapatos destrozados", recuerda Castañeda.

El poder del fútbol: aquella afición portuense

“Había un señor que aún vive, que se sentaba en el pequeño palco del estadio y se pasaba todo el partido diciendo: ¡El medio campo, el medio campo! (ríe). Se le acabó apodando 'el medio campo'”.

“Tal y como está a día de hoy en el estadio Heliodoro Rodríguez López, y en prácticamente todos los campos del fútbol profesional, El Peñón también tenía una sucesión de banderas de todos los equipos de la categoría con los que competía el equipo a modo de tabla clasificatoria. Cuando jugábamos contra equipos de prestancia y el equipo fuera ganando, a falta de pocos minutos para el pitido final, recuerdo ver a aficionados pasar la bandera del CD Puerto Cruz hasta la nueva posición que le brindaba la victoria. Mientras, la gente aplaudía y jaleaba”.

“En la década de los cincuenta el Club Deportivo Puerto Cruz logró el ascenso de categoría. Al elevar la división, el estadio no cumplía con los requisitos de seguridad mínimos. Concretamente no disponía de una valla necesaria para la disputa de los partidos. Ante esa situación, se trabajó duramente toda la noche para forjar la valla antes de que llegara, a la mañana siguiente, la comitiva federativa encargada de supervisar las instalaciones. Gracias a ello, a la unión de un pueblo, el CD Puerto Cruz pudo jugar en su nueva categoría. Es el poder del fútbol”.

La violencia en las gradas

Por desgracia, la cara más desagradable del fútbol también la ha respirado este antiguo rectángulo de cal donde había mucha violencia y hasta el día de hoy, Juan Carlos Castañeda relata que "me persiguen todavía imágenes duras que vi de niño en el estadio". Antaño, el fútbol de preferente poseía un protagonismo excelso y casi fundamental en la vida de los municipios ya que era uno de los pocos acontecimientos sociales de la época: “Recuerdo la calle San Felipe repleta de caballeros con corbata y de mujeres muy bien arregladas para disfrutar de los partidos y aquello bueno, es como todo, la vida en sí misma que por desgracia incluye disputas, peleas, ajustes de cuentas… Pero aún así, te quedas sobre todo con los recuerdos maravillosos”.

El enfrentamiento contra la Unión Deportiva Orotava

“Aquello era una locura. Me vienen todos los recuerdos a la vez: el estadio hasta lleno hasta la bandera, subir hasta la Orotava, Manolo ‘el loco’ como portero de ellos…(suspira). Los partidos eran de alto voltaje y de mucha tensión”. Además de la rivalidad histórica, existía una complejidad para el jugador portuense, ya que tenía que comprarse unas botas para poder desenvolverse en un campo de hierba (Estadio Los Cuartos, Villa de la Orotava). “Ya que hablamos del terreno de juego en sí, el de este estadio era un auténtico espectáculo, una maravilla. Se cuidaba y se mimaba mucho la tierra, daba gusto jugar aquí, parecía una cancha de tenis en tierra batida”.

“Recuerdo ganar al Orotava en su estadio y bajar caminando hasta el Puerto siendo prácticamente un niño, con 13 años, y una charanga detrás cantando y bailando. Esta rivalidad en concreto traspasa la barrera del fútbol”.

Juan Carlos Castañeda confiesa que "la UD Orotava tenía muy buenos jugadores y de fuste, de mucho contacto físico". El club fue fundado en 1923 y es una de las cunas del fútbol en la isla de Tenerife, como su enfrentamiento en regionales contra el CD Puerto Cruz. Villeros y Portuenses siguen, incluso a día de hoy en categoría preferente, dejando ciertos destellos de una rivalidad histórica que nunca morirá.

Los enfrentamientos con el Punta Brava (recogido como el infantil Punta Brava en el año 1960) o el Vera (Club Deportivo Vera, 1935) a pesar de estar en categorías diferentes, eran enfrentamientos muy importantes donde la tensión era la mayor de las protagonistas, y muchas veces la dureza era desproporcionada en el juego. “Llegué a ver expulsiones o sanciones de catorce o quince partidos, algo bárbaro…” La mesura en el fútbol también es una virtud de los grandes jugadores, pero muchos futbolistas pierden las formas en el terreno de juego”.

La salida a hombros de un árbitro

A pesar de esto, Castañeda afirma que este campo ha sido el único que ha visto salir a un árbitro a hombros. “Creo que fue Merino González, delegado de la UDLP y árbitro en Primera División durante muchos años. El colegiado arbitró un partido impecable, donde se dice que solo cometió un error en un fuera de juego pero que le bastó para salir ‘por la puerta grande’ a lo torero”, concluye. Las paradojas del fútbol y de la vida misma…

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