Javier Méndez en Tokyo 2020 | Cedida

Javier Méndez, un periodista tinerfeño en el corazón de Tokyo 2020

Javier Méndez Vega escenifica el sueño de un joven realejero que un día decidió dejar Tenerife en busca de nuevas oportunidades lejos del Archipiélago, a base de esfuerzo y perseverancia, y alcanzándolas llegando al Olimpo del periodismo deportivo. A los 20 años, tras estudiar el primer ciclo de Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna se trasladó a la capital española para comenzar a dar sus primeros pasos vinculados a su pasión, el periodismo. En la Universidad Complutense de Madrid se tituló y aprovechó su estancia madrileña para sumar experiencia en proyectos y revistas a nivel nacional vinculadas con su otra gran pasión, el deporte, y especializándose en el tenis. Sin embargo, este tinerfeñista nunca ha dejado atrás sus orígenes y aportó su granito de arena en plataformas como "Tenerife, Adelante" y "TenerifeDeportivo".

Su valor y experiencia fue valorada por la Asociación de Profesionales del Tenis (ATP), integrándolo en su plantilla desde 2015, para los contenidos digitales y redes sociales en castellano.  Asimismo, hace 4 años dio otro paso en su vida laboral al sumarse, como freelance, a en la empresa Olympic Broadcast Services, encargada del contenido audiovisual del Comité Olímpico Internacional; y que le ha permitido vivir Tokyo 2020 desde dentro, como parte del equipo responsable de las píldoras audiovisuales para redes sociales. El periodista realejero atiende la llamada de ELDORSAL.com para contarnos su experiencia en la capital nipona.

De Los Realejos a Tokyo 2020, ¿cubrir los Juegos Olímpicos ha sido cumplir un sueño periodístico?

Sin duda es un sueño cumplido. La magia que envuelve a unos Juegos Olímpicos a todos los niveles es algo que hay que vivir para poderlo explicar. Te atrapa. Es una experiencia única, no sólo como periodista, también como amante del deporte.

¿Qué tal fue la experiencia y qué destacarías de casi un mes en la capital nipona?

Tokio estaba ante un reto mayúsculo: organizar el mayor evento deportivo internacional en las peores condiciones posibles. Estaba en riesgo que la pandemia eclipsara el plano deportivo, pero no fue el caso. Tokio 2020 aprobó con nota, gracias a unas medidas estrictas (acceso a test diario, registro de temperatura, seguimiento de contactos…). No pudimos disfrutar de la ciudad, pero sí de un evento seguro.

¿En qué consistía tu jornada laboral en Tokyo 2020, trabajando para el Comité Olímpico Internacional en contenido audiovisual?

Formé parte de un equipo de cinco personas para OBS (Olympic Broadcast Services), la productora del Comité Olímpico Internacional. Nuestra misión era captar todo aquello que la señal de televisión no cubre: behind the scenes.

¿Cuál fue el mayor reto al que te tuviste que enfrentar?

Cada día era un desafío porque dependías de tu intuición, pero también de la suerte, para estar en el lugar preciso a la hora adecuada para captar un momento único. Aunque también era un reto cubrir las grandes distancias entre las sedes que teníamos planificadas a diario en unas condiciones sanitarias estrictas con restricciones en la movilidad (durante los primeros 14 días en el país, sólo podíamos utilizar el servicio oficial de transporte).

¿Y el momento que más te conmovió?

Hubo muchos. Me quedo con ese momento emotivo en el que suena un himno para honrar al campeón o la videollamada tras la competición para celebrar a distancia con la familia, ya que los atletas no pudieron disfrutar de su compañía en Japón.

Si entramos en detalle, fue muy especial la despedida de los Gasol, la plata del equipo femenino español en Waterpolo, el primer oro de la historia para Bermudas de Flora Duffy (Triatlón), la conexión de los equipos franceses masculino y femenino (ambos oro) en balonmano y, cómo no, ese momento previo a la salida de los atletas en los pasillos del Estadio Olímpico en la ceremonia de inauguración.

En este nuevo paradigma comunicativo, se han especializado en las redes sociales, ¿cómo es la selección de esos contenidos en un evento de envergadura como los Juegos?

Las redes sociales han transformado el presente para bien o para mal. La sociedad es esclava de contenido inmediato, rápido e impactante. Nosotros tratamos de enseñar fundamentalmente curiosidades de los atletas y sus deportes, emociones con las que los usuarios puedan sentirse identificados y reacciones a cámara de los deportistas en el éxtasis de la victoria.

¿Qué reflexión final te deja esta experiencia?

En los 16 días de competición, el deporte trasciende a una gran comunidad que acoge una inmensa diversidad de colores, himnos y banderas. Los Juegos Olímpicos son un poderoso canal de expresión del ser humano. Se funden pasión, esfuerzo, felicidad, satisfacción, decepción y frustración a partes iguales. Es el reflejo de la vida misma.

¿Y ahora, a pensar en París 2024?

Tokio 2020 ha marcado el fin de una generación de muchos deportistas que han marcado época, pero es ley de vida. Al menos, esta vez la espera será más corta de la habitual. Pero si algo deseo de cara a París 2024, más allá de lo deportivo, es que el público recupere su protagonismo, que los estadios vuelvan a vibrar y los abrazos a ser parte fundamental de las victorias.

Por último, afincado en la Península, pero tinerfeñista de corazón, ¿sigues al equipo, cómo lo ves?

Por supuesto. A pesar de la distancia nunca he dejado de seguirlo, y en la medida de lo posible, incluso acudir a los partidos fuera del Heliodoro que tengo más cerca (siempre como aficionado). Esta temporada creo que se ha armado una buena columna vertebral, a la espera de que pueda llegar algún refuerzo que marque la diferencia. El gol se paga a precio de oro en el fútbol profesional. Ojalá que ese primer partido en Fuenlabrada sea el preludio de una temporada inolvidable en un año tan especial en el que el CD Tenerife cumple su centenario.

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