Insularidad positiva

Insularidad positiva

6 de octubre de 1987

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Nuestra insularidad, nuestra lejanía y nuestra condición archipielágica”. Esas son las tres condiciones geográficas que justifican todas las ayudas recibidas y por recibir de la Unión Europea, según el mantra que los políticos canarios repiten constantemente cada vez que van a Bruselas y Estrasburgo. La lejanía (lo de la insularidad y la condición archipielágica no tanto) también fue la causa, durante décadas, de que el CD Tenerife no pudiera participar en las competiciones nacionales.

Bueno, la lejanía y la ausencia de unos medios de transporte adecuados que permitieran unir, en un tiempo prudencial, la Isla con los escenarios en los que se desarrollaba el fútbol peninsular. Y cuando pudo participar de manera esporádica, en las décadas de los treinta o los cuarenta, lo hizo en desventaja: obligado a jugar sus partidos como local en un campo neutral. Neutral… y peninsular, obviamente.

Al no poder viajar los equipos, los que lo hicieron fueron los mejores futbolistas. Para quedarse. Y, de paso, para debilitar a los equipos tinerfeños. Este círculo vicioso se prolongó durante décadas. De hecho, en la época dorada, con el Tenerife en Primera División, Jorge Valdano denunció que “Tenerife está demasiado lejos de donde se toman las decisiones”. Y en el aficionado blanquiazul siempre ha existido el convencimiento de que los arbitrajes nos perjudican de manera especial “porque en la Península, ni a los rivales ni a los árbitros les interesa venir hasta las islas”. Y cuando en pleno siglo XXI, en un torneo del prestigio de la Copa del Rey, hasta ¡once sorteos consecutivos! obligan al Tenerife a jugarse a partido único y
siempre como visitante su continuidad en esa competición… pues es lógico que los seguidores más birrias sospechen que la lejanía tiene algo que ver con la mala suerte.

Eso sí, el CD Tenerife, que durante años no pudo participar en el torneo del KO por su lejanía geográfica, pasó directamente a la cuarta ronda de la Copa del Rey de la temporada 87/88 gracia a la insularidad y la lejanía. Previamente, había eliminado a doble partido a los cercanos Laguna y Mensajero, quedando emparejado en tercera ronda con la Gimnástica de Torrelavega. Pero el 6 de octubre de 1987, cuando la expedición blanquiazul estaba ya en el Aeropuerto Reina Sofía, tras haber regresado un par de días antes desde Málaga, el secretario general del Tenerife, Enrique Roca, recibía en la sede del club un telegrama en el que el club cántabro le
comunicaba que se retiraba de la competición “por no poder afrontar los gastos del viaje a Tenerife”. En un tiempo sin teléfonos móviles, se pudo contactar con el personal del Aeropuerto Reina Sofía para que el Tenerife no se subiera al avión.

El aeropuerto de Sondica (Vizcaya), era el destino previo antes de emprender viaje por carretera hasta Santander. Por el camino, en lo que era una práctica habitual en aquel tiempo en los viajes a la zona del Cantábrico, estaba previsto que el grupo que entonces dirigía Martín Marrero se detuviera unas horas en las instalaciones que el Athletic de Bilbao tiene en Lezama para realizar allí una sesión preparatoria. Recibido el aviso, con la expedición blanquiazul ya en el aeropuerto del Sur, los quince jugadores convocados (Aguirreoa, Celestino; Toño, Quique Medina, Pedro Martín, Campello, Camacho; David, Guina, Salvador, Eduardo, Luis Delgado; Julio
Suárez, Rommel Fernández y Chalo) regresaron al Heliodoro. Eso sí, lo hicieron ya clasificados. Gracias a la lejanía y a la insularidad.

Y además...

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