Goleada sin entrenador
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Goleada sin entrenador

1 de diciembre de 1968

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El Tenerife es un club singular. Un ejemplo: tiene dos fechas de nacimiento comúnmente aceptadas: 1912 como Sporting Club y 1922 como Club Deportivo. Otro ejemplo: la mayor goleada de su historia en categorías nacionales –uno de los tres 8-0 logrados en partidos oficiales– la consiguió sin entrenador, sin presidente… y sin nombre. O con otro nombre. Fue el 1 de diciembre de 1968, cuando el llamado Tenerife Atlético venció al Béjar en el Heliodoro en medio de una crisis sin precedentes: el equipo ocupaba la decimocuarta plaza del grupo VIII de Tercera División y lucía un nuevo uniforme, con camiseta azul y pantalón blanco, en un intento de ‘borrar’ el pasado. Increíblemente, la afición no había dimitido y casi ocho mil personas poblaron las gradas.

Quince años antes, en diciembre de 1953, el conjunto blanquiazul ya había logrado un 8-0 en partido de Segunda División ante el Mallorca. Y casi tres décadas después, en noviembre de 1995, repetiría resultado en Copa del Rey frente al Velez-Málaga. En ambas ocasiones, la goleada se produjo en circunstancias normales: con presidente, entrenador y nombre. Sin embargo, la paliza al Béjar llegó pocos meses después de que el equipo hubiera bajado a Tercera División pese a ser noveno –entre 16 equipos– en el grupo Sur de Segunda División y tras aplicarse una reestructuración salvaje en el fútbol nacional. El descenso hizo que se barajara la posibilidad de “empezar de nuevo en el fútbol regional”.

Hasta se celebró una reunión con los presidentes de los que podían ser sus rivales en el ámbito tinerfeño, los clubes de Primera Categoría: Orotava, Puerto Cruz, Real Unión, Realejos, Salamanca, Icodense, Candela, San Antonio y Vistabella. Allí se aprobó, con el único voto negativo del Real Unión, su inclusión en el grupo VIII de la nueva Tercera División. Eso sí, lo haría con el nombre de Tenerife Atlético y con el citado cambio de colores en su indumentaria: pasaría a jugar con camiseta azul, pantalón blanco y medias azules. Por entonces, el descenso, las críticas y su mala salud invitaron a abandonar al presidente, Eduardo Valenzuela, quedando al frente del club una gestora dirigida por José Antonio Oramas y Martín-Neda.

Poco después, el pésimo inicio liguero provocó la marcha del entrenador, Carlos Galbis Díez. El tándem Santiago Villar-Luis Guiance tampoco había enderezado el rumbo de un equipo que el domingo anterior fue incapaz de marcarle un gol en el Heliodoro al Plasencia. Y en pleno vacío de poder, dispuestos también a abandonar la nave, ante el Béjar alinearon el siguiente once: Dorta; Lesmes, Molina, Morín; Seo, Rincón; Gabriel, Sánchez, Barrios, Sanjurjo y Franci. A los ocho minutos ya ganaba el Tenerife tras un gol de Franci. Y al cuarto de hora, otra vez Franci, Seo y Gabriel habían asegurado el triunfo con un 4-0. En la reanudación, Sanjurjo hizo un ‘hat trick’ en ocho minutos y Barrios completó la goleada.

¿Fin de la crisis? Pues no. Quince días después, tras dos nuevas derrotas en las visitas a Extremadura y Mérida, hacían oficial su dimisión Villar y Guiance.

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