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Los blanquiazules, irregulares, pueden acarrear un clima enrarecido ante la falta de fiabilidad | @jacfotografo

Expectativas vs realidad

Las expectativas son el punto de origen de muchas frustraciones y desilusiones. Aspirar a cotas altas. Soñar, competir y luchar por un objetivo deben ser señas de identidad de cualquier deportista. Máxime si es un deportista profesional. El problema radica cuando la realidad, a las primeras de cambio, detiene de sopetón cualquier inyección de moral o aspiración.

En Tenerife nos ilusionamos fácilmente, tan rápido como nos hundimos en la miseria. Aspiramos al cielo con una velocidad exponencial a la caída a los infiernos. Pasa en el baloncesto, en el fútbol e, incluso, en la vida misma. Al Iberostar Tenerife, que nos ha malacostumbrado las últimas temporadas con títulos, fases finales internacionales y nacionales, nadie le compra ya el discurso de que luchan por la permanencia y luego ya se verá. Se le exige, sin valorar lo que supone una revolución completa de su plantilla, que como mínimo vuelva a entrar en puestos de derecho a Copa del Rey, haga una notable Basketball Champions League y que juegue el playoff por el título. Que compita hasta el final, como hizo este sábado, contra el todopoderoso Real Madrid no debe nunca llevarnos a la frustración. Las expectativas de un Iberostar Tenerife ganador, nos hace subir el nivel de exigencia y también de la presión. 

Lo mismo pasa con las guerreras. Da igual que las principales entidades hayan apostado, más por negocio y exigencias que por convencimiento, en el fútbol femenino. El nivel de la Primera Iberdrola ha aumentado, porque también han incrementado notablemente la inversión, los presupuestos y fichajes de postín. La cuarta plaza de las futbolistas de la UDG Tenerife no debe ser ninguna exigencia, pero esas expectativas generadas tras éxitos del pasado conllevan que se cuestione a Amaral, el estadio La Palmera y hasta a algunas jugadoras que lo dan todo por esa camiseta.

¿Y en el CD Tenerife? Más de lo mismo. De nada sirve que Víctor Moreno recalque -una y mil veces- que su proyecto es a medio o largo plazo. El hastío es tal con la entidad presidida por Miguel Concepción que la confianza y paciencia es minúscula. Las goleadas a domicilio dispararon la venta de abonos, pero las derrotas en el Heliodoro hará que muchos de esos abonos se cedan o queden vacíos.

En Tenerife vivimos todo con infinita intensidad. Para bien y para mal. Pero es momento de plantearnos si realmente somos dueños de nuestras frustraciones, de nuestras desilusiones. Quizás, hemos olvidado que de la UEFA ya quedan varias décadas. Que la Primera la hemos saboreado lo mismo que la 2ªB durante el mandato de Miguel Concepción. Y que en los últimos años, ya sea por recibir a un Betis salvado o contar con un Reus descalificado, la sombra del descenso al fútbol amateur ha quedado sólo en eso, una sombra y un evidente susto. Quizás, por ello, una afición tan castigada y tan sedienta de éxitos se agarre a cualquier expectativa, cualquier destello, para soñar y aspirar con que, otra temporada más, la realidad del CD Tenerife no sea evitar los puestos marcados en rojo.

Yo lo tengo claro. Seguiré siendo positivo, pero también seré culpable de ilusionarme con cotas mayores. No puedo molestarme, ni sentirme engañado con la irregularidad tinerfeñista, cuando desde el CD Tenerife los que saben de esto -los responsables deportivos y no los de los sillones que sí venden mensajes irreales- advierten que  es un proyecto que requiere tiempo, paciencia y mucho trabajo. No puedo exigir a un renovado Iberostar Tenerife que llegue a todas las fases finales y tenga un inicio demoledor. Y tampoco, puedo exigir a las guerreras que vuelvan a luchar por incordiar en la zona noble de Primera División.

Ilusionarse es gratis. Crearse expectativas también, pero una presión añadida a nuestros equipos por nuestras propias desilusiones y realidades, no sería el camino a seguir.

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1 Comentario
  • JRafael
    Publicado el 20:45h, 07 octubre Responder

    De acuerdo con el análisis, Sr Palarea. Ahora bien, concretando un poco con el CD Tenerife, me llama la atención un detalle:
    -El año pasado, con Milla jugando bien y delante Malbasic y Coniglio, lo pasamos fatal. Ahora, Milla está jugando peor (bendito regreso de Aitor Sanz) y delante sigue Malbasic y hemos sustituido a Coniglio por Mierez. Si hay diferencia, yo no la veo. No digamos ya el papelón de Naranjo. Apaga y vámonos.
    Creo que hay que apostar por la posibilidad de Bermejo y Dani Gómez. Si no, el equipo se parece bastante al del año pasado, en el que los goles brillaron por su ausencia.
    Enhorabuena a Luis Pérez y a los aciertos, cuando los tiene, de Alberto (en el centro del campo).
    Ahora bien, yo soy solo un aficionado. El técnico es quien tiene queo frecer una respuesta convincente..

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