Luis PadillaLuis Padilla
El presidente del CD Tenerife Miguel Concepción / @jacfotografo

Es la hora de tomar decisiones

El Alcorcón-Tenerife no ofreció nada nuevo: un equipo que salió a verlas venir y que ya se pudo quedar
por detrás en el marcador a los treinta segundos de partido, que recibió un gol de penalti riguroso en el enésimo accidente de valor gol que padece esta temporada, que estuvo al borde del KO durante demasiados minutos, que reaccionó con más alma que fútbol, que empató por insistencia (pero no por juego) y que intentó ganar pero no pudo porque carece de gol. En pocas palabras, más de lo mismo. Lo suficiente para no perder, aunque no le alcance para más. Así que, con estos argumentos, no es extraño que el Tenerife 18-19 sea el ‘rey del empate’ y semana tras semana siga coqueteando con la zona de descenso.

Porque este Tenerife 18-19 está lejos de ser un buen equipo de fútbol, pero no es un desastre y no está
formado por tipos que se arrastren y den vergüenza.
Todo lo contrario: sobre el césped se desenvuelve un
grupo formado por futbolistas (en su mayoría) comprometidos y que rara vez regatean el esfuerzo. Y
además, en el banquillo se sienta un señor con conocimientos y dedicación, que siente el Tenerife como
algo suyo y que no para de buscar soluciones. Es posible que ese señor, José Luis Oltra, haya cometido
errores y que no haya encontrado las respuestas precisas a unos problemas que, en todo caso, él no
generó. Pero merece un respeto. Y dejar que se alimenten dudas sobre su continuidad es una falta de
respeto.

Personalmente, creo en Oltra. Con sus errores y sus caprichos, me parece un técnico competente y, lo que
es más importante, con capacidad para llevar al Tenerife 18-19 a la permanencia, único objetivo real de
un grupo mal construido en verano y mal remendado en invierno. Expresada lo que no deja de ser una
opinión personal, también afirmo que aprobaría una destitución si la entidad entiende lo contrario o ha
perdido la confianza en el entrenador. Y hasta entendería que la decisión la rubricara Víctor Moreno, un
director deportivo que –si se logra la permanencia, pero nunca partiendo de Segunda B– apunta a ser
capaz de construir un Tenerife mejor, pese al suspenso cosechado en su primer examen, el mercado de
invierno.

Así que si en el club no confían en Oltra, están obligados a echarlo; y hoy mejor que mañana. Y sí confían en él, están obligados a respaldarlo de forma pública e inequívoca. Y creo que lo deben hacer, de manera conjunta y oficial, tanto Miguel Concepción como Víctor Moreno, los máximos responsables del Tenerife en los planos institucional y deportivo. Dejar que se arregle o se acabe por pudrir una situación que la propia entidad ha alimentado o como poco ha permitido, me parece de cobardes. Y de malos dirigentes. Lo dicho: es la hora de tomar decisiones.

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