Manoj DaswaniManoj Daswani

Enfado

CORAZON_DE_ESCAMAS

En una temporada donde ha penado el tinerfeñismo por casi todos los estados de ánimo, es normal que el de ahora sea el enfado.

Atrás quedaron la ilusión por los refuerzos en verano, el asombro por el mal comienzo, la incredulidad por el cese exprés de Etxeberria (que no era culpable de nada), la expectación ante el regreso de Oltra, la desazón por tantos malos resultados consecutivos, el entusiasmo por la llegada de los fichajes invernales y, ahora sí, el enfado más rotundo e indisimulable.

Es para enfadarse la muy nefasta situación del Tenerife y hasta para sentirse estafados su precaria clasificación. Éste no es el proyecto ganador que nos vendieron. Ni mucho menos. Pero tampoco es un plantel cuya imagen y resultados basten para sentirnos orgullosos. La posición del representativo a día de hoy es lamentable: el equipo no tiene fútbol ni tiene gol; no sabe a lo que juega; su entrenador está perdido; hay jugadores en un estado lamentable de forma y confianza; las jornadas pasan y la reacción no llega. Por si fuera poco, el presunto efecto efervescente de las altas invernales se ha disipado. Y la previsión es que el final de temporada se nos vaya a hacer larguísimo.

Lo dije en vísperas del partido funesto que hizo el Tenerife contra el Numancia y lo remarco ahora: fue muy mejorable la gestión que hicieron Oltra y el club de los 17 días de parón. No estaba la situación ni para dos días libres de Carnavales (ni tampoco para fotografiarse el entrenador con los jugadores de fiesta), como tampoco es comprensible que se diesen por vencidos sin hallar un rival de garantías para el amistoso que creía muy necesario el cuadro técnico para evitar los efectos nocivos del parón. Normal y lógico que tanta distensión se pagase con un inicio con los plomos fundidos contra el Numancia, que desarboló al representativo y mereció ganar. Lo evitaron Milla, con una calidad técnica propia de otra categoría; y Dani, esta vez providencial y colosal.

La situación es tan preocupante como caótica. Y es inquietante también que haya quien no quiera verlo. El Tenerife empeñequece a velocidad de vértigo. Ya tan solo nos queda el consuelo de llegar al campamento base tranquilos y sin más sobresaltos. Pero no parece que esté el equipo en disposición de conseguirlo con un entrenador desnortado y que hasta hace dos telediarios pensaba que el trasquilón contra el Córdoba fue “un accidente”. No lo fue, como tampoco la exhibición de apatía de este domingo. El Tenerife se despeña en la clasificación y a sus aficionados se los lleva el hastío. Desastre de planificación, desastre de temporada.

EL_BLOG_DE_CORVINIANO

TAMBIÉN EN ELDORSAL

ATLANTICOHOY
No existen comentarios.

Publicar un comentario.