El ‘susto’ de Julio Llorente
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El ‘susto’ de Julio Llorente

29 de noviembre de 1990

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Julio Llorente Gento (Valladolid, 1966) dejó en el Tenerife nueve temporadas inolvidables en Primera División. Disputó 268 partidos oficiales (234 de liga), en los que hizo casi veinte goles, cifra notable para un futbolista que habitualmente actuó como defensa. La mayoría de ellos, en remates de cabeza, entrando en carrera e imponiendo su potencia de salto. También dejó actuaciones notables en el lateral derecho, en el centro de la zaga y en el mediocampo, donde como sustituto de Redondo y Del Solar se comió al Real Madrid en el cierre de la Liga 92-93, que le dio al Tenerife su primera clasificación para la Copa de la UEFA.

En esos nueve años también dejó un susto brutal. Fue el 29 de noviembre de 1990, cuando se estrelló con su coche cuando acudía al entrenamiento matinal. Fue en su primera temporada en el Tenerife, cuando Llorente era fijo en el equipo que dirigía Javier Azkargorta y había disputado completos los doce partidos ligueros jugados hasta entonces. Entre los informadores sorprendió su ausencia en la sesión preparatoria, pero no en exceso, pues a lo largo del curso era habitual que descansara algún día al acusar molestias físicas y necesitar más reposo. Esos días se limitaba a pasar por las manos de Onésimo, en un tiempo en el que había masajista y no fisioterapeuta.

Además, el tema era otro: el enfado de la plantilla por la negativa del presidente a acordar con Osasuna un adelanto en las fechas de la eliminatoria de la Copa del Rey que evitara pasar el Fin de Año en la Península. Reunidos esa mañana en el Heliodoro, Toño, Hierro y Agustín convencieron al presidente Javier Perez para que moviera pieza. Entre los técnicos sorprendió más la ausencia de Llorente, pues no había noticias previas de su baja. Y menos un jueves, cuando se disputaba el habitual partidillo contra el equipo juvenil. La sorpresa dejó paso a la inquietud cuando, tras contactar con su domicilio en Tabaiba, se supo que había salido de casa con normalidad.

En un tiempo sin teléfonos móviles, las noticias, no todas ciertas ni verificables, llegaban con cuentagotas: que si un Mercedes había sufrido un accidente en la autopista a la altura de Santa María del Mar, que si el coche estaba destrozado, que si un jugador del Tenerife era el conductor, que si estaba grave, que si no le había pasado nada, que si se lo llevaron al hospital, que si echaba espuma por la boca”. En medio de las dudas y las especulaciones, el propio Pérez, doctor en Medicina además de presidente del Tenerife, confirmó que Julio Llorente había sufrido un ataque epiléptico mientras conducía.

Además, Pérez atajó suspicacias y especulaciones al afirmar que se conocían los antecedentes por haber padecido episodios parecidos mientras había militado en el Real Madrid, que la epilepsia no es incompatible con la práctica deportiva y que el jugador estaba perfectamente bien y se encontraba en el domicilio de su compañero Agustín, donde iba a pasar la noche sin mayor atención médica. “Ha sido un susto”, zanjó. Además, reconoció que el Mercedes había quedado destrozado y que era carne de chatarra. Tres días después, Julio Llorente fue titular ante el Oviedo. Y durante casi una década jugó con el Tenerife a un nivel sobresaliente.

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