Manoj DaswaniManoj Daswani
El presidente del CD Tenerife | @jacfototgrafo

El hundimiento

Juan Amador es gerente del CD Tenerife y posiblemente una de las personas más leales que jamás haya conocido Miguel Concepción. Él, que fue antes el escudero favorito de Javier Pérez y ahora hace las veces de director general, intuye ahora el hundimiento del actual presidente y en privado establece algunas analogías entre aquella caída (la de 2002, cuando se fusionaron las planchas de Pérez Ascanio y Quico Cabrera) y ésta que ya está próxima a consumarse.

Tal vez con el tiempo se reconozcan los méritos de Miguel Concepción, que también los hubo. En un momento de extrema dificultad no dio la espalda al CD Tenerife y aceptó presidir el representativo, que fue la institución que le sacó del anonimato cuando -por su condición de máximo accionista- le tocó dar un paso al frente y evitar que el club se nos fuese a la deriva.

Miguel Concepción firmó un ascenso en tiempo récord y saneó las cuentas, ahora sabemos (mejor dicho, confirmamos) que con una exagerada ayuda pública. En definitiva, hizo en el CD Tenerife lo que mejor sabe y lo que mejor se le da: administrar fondos procedentes de las instituciones, que siempre le han cuidado -a él, a sus obras, sus carreteras y sus empresas- más allá de lo común y lo aceptable.

El tiempo, juez inexorable, permitirá que ponderemos sus luces, que indiscutiblemente son minoría frente a sus muchas sombras. La historia le recordará como un presidente que rechazó rodearse de los más brillantes; prefirió siempre a los más leales, y así le fue. Llevará grapada para siempre también la condena por estafa que le aboca a la inhabilitación, pero también el fango feo de 'Los Papeles de la Fundación', la impecable investigación periodística que Milagros Luis rebautizó como "copia y pega".

El aficionado -"mi afición me quiere", dijo un día Miguel Concepción, al que ahora ya apenas se le escucha- puede admitir errores (un mal fichaje, un cese a destiempo o una planificación pésima), pero no que se cobrase por llevar futbolistas a escuelas y hospitales, lo cual es una soberana mezquindad que todavía algunos medios silencian. Esa es otra. Tampoco es permisible la política de comunicación que tejió el propio Miguel Concepción con sus más fieles aliados una tarde en los postres de un almuerzo en su finca de Arico. Consciente de que casi todo eran críticas y sabedor de las altísimas audiencias que los medios que le apuntaban -porque lo merecía su gestión deportiva nefasta-, abogó por traspasar la línea entre lo que se puede hacer y lo que no. Por arte de birlibirloque, periodistas que antes denunciaban su deriva empezaron a silenciar sus excesos y a repetir -como loros- que su gestión económica había sido brillante, 'cum laude' y que se estudiaría hasta en las mejores universidades. El mérito es lo que hicieron sin ponerse colorados.

'Los Papeles', la documentación que ya descansa en Fiscalía, las pruebas irrefutables y el trabajo ímprobo que permitió ver la porquería en las cloacas confirmó lo que ya parecía evidente. La transformación de los periodistas en lacayos no había sido un milagro, sino más bien un negocio (la Justicia ya nos dirá si legal y si financiado con dinero público).

Y así estamos, en este punto del larguísimo mandato de Miguel Concepción donde se hace inviable su permanencia. Tengo la sospecha de que ya solo busca colocar sus acciones de la mejor manera y al mejor postor. Pero también la certidumbre de que hasta sus más leales escuderos y aplaudidores viven entre la vergüenza (de haber visto descubiertos sus comportamientos vergonzosos en 'Los Papeles') y el silencio (de esperar a ver hasta cuándo se alarga su agonía). Es el suyo un club mudo, sin portavoces, de imagen chusca, paralizado y hasta donde profesionales reputadísimos en su sector (David de Diego o Juan Carlos Cordero) sienten estupor por lo que ven a un lado y al otro. Estos días no paro de preguntármelo aunque en realidad de sobra conozco la respuesta. ¿Qué piensan el propio Juan Carlos Cordero, Fran Fernández y los nuevos fichajes de este caos sin remedio? Y si de verdad se creen lo que les dice Javi Armas. Que todo es ruido; que en realidad ellos -los de la triple A- son unos santos y nadie les comprende.

Animate TITSA
Basket Country banner horizontal

TAMBIÉN EN ELDORSAL.COM

3 Comentarios
  • afici0nado
    Publicado el 13:36h, 20 noviembre Responder

    Peroooooo. ....................................... me da que no va a aparecer el gato negro en la habitacion oscura en donde además no hay gato .

  • José Vidal González Díaz
    Publicado el 08:32h, 21 noviembre Responder

    No entiendo nada, lo único que se es que el equipo de mi tierra no juega bien y no gana, y eso si me da coraje.

  • carlos
    Publicado el 21:00h, 22 noviembre Responder

    Totalmente de acuerdo, solo un "pero"....de la transformación de los periodistas no es culpable Concepción, es una cuestión de dignidad. él compra y lo triste son aquellos q se venden. Por eso hay profesionales del periodismo y otros q son meros "aguadores"

Publicar un comentario