Luis PadillaLuis Padilla
El jugador del CD Tenerife Malbasic se lamenta / @jacfotografo

El día de la marmota en el CD Tenerife

El Tenerife regaló en Granada a sus aficionados sensaciones parecidas a las que tenía el protagonista de 'El día de la marmota', aquella película traducida en España como 'Atrapado en el tiempo', en la que el protagonista, Bill Murray, se veía obligado a repetir el mismo día una mañana tras otra. El grupo de Otra ofreció en Granada una colección de sus errores más tradicionales: una salida muy fría, errores individuales de valor gol, falta de ambición colectiva, escasa contundencia en el área propia, nula pegada ante la portería rival... “Este partido ya lo hemos visto”, podría decir cualquier aficionado blanquiazul.

Y los veinte minutos finales también son una película ya vista: el Tenerife, con todo perdido, se liberó, se fue arriba, generó un par de ocasiones de gol, marcó un tanto más por su empuje que por su fútbol... Esta vez no le alcanzó para puntuar, cosa que sí ha hecho en otras muchas ocasiones, pero sí le sirvió para dejar la sensación de que con otra ambición inicial y con esa actitud le podía haber hecho daño al Granada... a pesar de las bajas y a pesar de que el rival es un claro candidato al ascenso directo.

Y abandonó Los Cármenes con una derrota que se podía considerar previsible, pero también con la sensación de oportunidad perdida. Y a la hora de buscar responsables, deporte predilecto en el entorno blanquiazul, Oltra es acusado de un supuesto ataque de entrenador por buscar soluciones –lejanas a lo habitual, pero no a la lógica– a una plantilla mal construida en verano y mal remendada en invierno. No comparto la crítica. Jugar con Cámara y Luis Pérez en la derecha y Suso en la izquierda no ha sido lo frecuente, pero no es un disparate; y colocar a Cámara en la izquierda y adelantar a Isma López es una variante poco vista, pero no una locura. Y había más opciones. ¿Un ejemplo? Salir con Alberto para formar un trivote y llevar a Lasso a la izquierda no parece un despropósito.

Las sensaciones que transmite este Tenerife 18-19 es que el problema no está tanto en las elecciones de Oltra, que pueden ser mejorables pero no son disparatadas, sino en la confección de una plantilla con notables deficiencias, agudizadas por una dinámica negativa que impide a los futbolistas acercarse a su mejor versión. Y en esta situación, a cuatro jornadas del final, una opción como la que se dejó escapar en Granada es una condena a vivir una agonía interminable. Porque en espera de los resultados del fin de semana, la lógica y la clasificación dicen que al aficionado blanquiazul le espera una amplía dosis de sufrimiento.

¿Hasta cuando? Posiblemente, hasta la jornada 42. Y casi con total seguridad, hasta la visita a Lugo en la penúltima cita del curso, un partido que hoy se antoja vital y que puede ser dramático llegado el momento. Pero antes quedan deberes por hacer. Y los próximos, en Elche, sin el sancionado Malbasic y con dudas sobre la recuperación física de Nano y Naranjo. O lo que es lo mismo, más cambios en un once que nunca ha estado definido tras nueve meses de competición. O sea, una invitación a que Oltra pruebe con un once distinto... y a que el entorno le espere con las escopetas cargadas en busca de una nueva víctima.

Y el problema, creo, no está en los 'onces' del entrenador, sino en una plantilla mal construida. Y luego, en unos defectos –responsabilidad, estos sí, de técnico y jugadores– que se repiten con excesiva frecuencia, especialmente en los desplazamientos, hasta convertir cada partido en una especie de 'día de la marmota': salida en frío, errores individuales que se traducen en goles, falta de ambición global, poca contundencia en el área propia, escasa pegada en el área adversaria...

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