El descenso de la UD Las Palmas, y volvió el derbi

16 de diciembre. Aún retumban los gritos de gol de una vibrante noche vivida en el Estadio Gran Canaria, donde un reparto de puntos entre UD Las Palmas y CD Tenerife se tornó en sabor a victoria en clave blanquiazul, o casi. Desde marzo de 2015 no se veían las caras los representativos del fútbol canario.

La fiesta del fútbol de las Islas no deslumbró por lo preciosista sobre el terreno de juego, pero noventa minutos en el clásico canario nunca defrauda, para bien o para mal. La UD Las Palmas desperdició su ventaja en el marcador, y acabó siendo ajusticiado por el árbitro del encuentro y un Suso Santana que triunfaba en territorio enemigo con la templanza de un líder, desde los once metros.

El CD Tenerife celebró el empate con su afición | @jacfotografo

LA TENDENCIA A LA BAJA DEL RIVAL AMARILLO

El 2018 pasa a ser como un ‘año horribilis’ para el rival más acérrimo de los blanquiazules. Descendió a las catacumbas de la Segunda División tras un pobre rendimiento en Primera División, y lo ha prolongado en la categoría de plata, mientras el equipo blanquiazul se encontraba inmerso en una continua montaña rusa de emociones y sinsabores varios. Y aún permanece en ella.

Esos síntomas de flaqueza en clave amarilla fueron aprovechados en el recinto de Siete Palmas por un CD Tenerife con muchas carencias, pero sobrado de orgullo y tesón. Se avecina un 2019 movido, a todos los niveles. UD Las Palmas y CD Tenerife están muy lejos de las expectativas creadas en un principio.

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