El ‘caso Hierro’ y los juzgados

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El 11 de marzo de 1993, el Juzgado de lo Social número 2 de Santa Cruz de Tenerife desestimó el recurso planteado por Manolo Hierro, jugador del Tenerife, que pedía la anulación de la multa de un millón de pesetas impuesta por la entidad. Eso sí, el fallo, firmado por el juez José Antonio Capilla Bolaños, reducía el importe de las sanciones, que quedaban fijadas en un total de 714.571 pesetas. Además, desglosaba esta cuantía en dos castigos diferentes: 612.500 pesetas por unas declaraciones críticas contra el presidente de la entidad, Javier Pérez, consideradas como “falta muy grave” por las normas de régimen interno del club; y un total de 102.071 pesetas por viajar a Málaga sin la correspondiente autorización de la institución, algo considerado “falta grave” por la propia entidad.

La resolución judicial suponía un ‘salto de calidad’ en la ya muy deteriorada relación entre Hierro y el Tenerife. Fichado en el verano de 1989, el central malagueño fue pieza básica en sus dos primeras temporadas en la Isla, en las que disputó 57 partidos de Liga, 53 de ellos como titular. Y llegó a esas cifras pese a que, en noviembre de 1990, en encuentro de Copa del Rey ante el Baskonia en Basozelai, sufrió un esguince de tobillo izquierdo del que jamás se recuperó y que dio origen a su posterior retirada del fútbol, tras una agria disputa con los servicios médicos del Tenerife y luego con la institución. Aquella noche, en una cancha infame, un choque con Argoitia y una mala caída le provocaron la lesión. Y aunque reapareció mes y medio después, cuando su equipo perdía 4-0 ante el Valencia, siempre jugó con dolor.

O al menos, él siempre se quejó de jugar con dolor. De hecho, el curso siguiente, con Solari en el banquillo, tras disputar 16 partidos en la primera vuelta, siempre como titular, decide parar. Y durante un año menos cuatro días permaneció “en situación de baja por accidente laboral”, hasta que a finales de enero de 1993, ya en su cuarta y última temporada en el club y bajo la dirección técnica de Jorge Valdano, inició su “puesta a punto”. Pero jamás volvería a jugar. Por el camino, se ausenta de los entrenamientos, se va a Málaga sin permiso, destapa el ‘caso de las primas’ supuestamente pagadas por el Barça por vencer al Real Madrid –en el que involucra también a Toño Hernández– y critica con virulencia a Javier Pérez. Y al final, lleva al club a los juzgados.

Y aunque logró una rebaja en la multa, ese 11 de marzo se supieron muchas cosas. Y una de ellas fue conocer uno de esos ‘secretos’ que los futbolistas siempre quieren guardar. Así, se publicó que Manuel Ruiz Hierro tenía contrato con el Tenerife por cuatro temporadas, “en el que se estipula un salario anual de 12.500.000 pesetas más primas en función de la clasificación del club, además de un denominado contrato de imagen a través de la sociedad Ruiz Toro SL, de la que es el principal accionista, por un importe de 42 millones de pesetas que ya ha percibido”. Es el riesgo que tiene acudir a los juzgados… y que luego se filtren las sentencias.

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