Tristeza en el CD Tenerife tras una dura derrota / @laliga

Derrota fatal, situación crítica

Si la competición fuese un librillo de pasatiempos, todos tendríamos hoy la tentación de ir a las últimas páginas para conocer con antelación el desenlace, si el equipo se salva y la pesadilla acaba en alivio. La ansiedad atenaza como nunca antes al tinerfeñismo y la última de las derrotas (es la decimosexta de la temporada) barniza de dramatismo el derbi más decisivo, dramático y angustioso de los últimos tiempos.

El representativo cayó en Almendralejo, donde Oltra se la jugaba, y lo hizo sin merecer un castigo tan cruel. Dio la cara, generó ocasiones y puso en apuros a su adversario incluso en el peor escenario posible, en inferioridad numérica y a remolque en el marcador. Pero le faltó gol -lo mismo que durante toda la temporada- y ser más agresivo en la jugada que definió la contienda.

El Tenerife fue un digno y competitivo equipo antes y después del 1-0. Pero falló en el momento de la verdad, cuando una desgraciada acción propiciada por una pérdida de Undabarrena trajo consecuencias fatídicas: dos amarillas, entre ellas la primera de Jorge; una falta y un disparo lejano que acabó en gol. La triple faena ubicó a los de Oltra en la peor situación posible y aún así se rearmaron desde el infortunio para opositar a la remontada. No la consiguieron porque erraron las oportunidades de que dispusieron.

La más clara, de Nano en la segunda mitad, se fue a la madera. Y con ella, toda ilusión de puntuar en una finalísima donde se libraban no solo tres puntos cruciales; también el 'average' particular y la opción (consumada) de que el Extremadura sobrepasase a los blanquiazules en la clasificación.

Un rival que hace semanas parecía desahuciado ganó la madre de todas las batallas desde la humildad, peleando cada balón como si fuese el último, a gritos desde el banquillo para poner en pie de guerra a una grada sobreexcitada, jugando al límite del reglamento y con tanto amor propio que vale casi una permanencia. Lo del Tenerife no fue una cuestión de actitud ni de comportamiento. Pero le fallan las constantes vitales a un proyecto que se debate entre la vida o el descenso. "La situación es límite", diagnosticó Oltra. Ahora falta por saber si Concepción le deja sacar al equipo de la UVI. Horas cruciales mientras crece la zozobra.

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