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Manoj DaswaniManoj Daswani

Concepción: discurso atrofiado

Basta con cuatro palabras para resumir la letanía y el sopor que nos dejó hoy la última comparecencia de Miguel Concepción: más de lo mismo. Aunque también nos valdrían estas otras: la vida sigue igual.

En su pública alocución ante la prensa, el presidente blanquiazul hizo caso omiso de las demandas de cambio que ha recibido desde todas las esferas y ámbitos. Así que mantendrá inalterado su equipo de altos cargos. Quien esperase otra cosa, es que le pedía la Luna. Entre talento y lealtad, Concepción sigue prefiriendo lo segundo.

Sepan ustedes que sus palabras han significado una gran decepción para algunos de los accionistas de referencia, alguno de los cuales (Amid Achi) hasta exigió en público el lunes la muy necesaria, diría yo imprescindible, regeneración y reforma del Tenerife.

Queda hoy la sensación de oportunidad desperdiciada. Concepción deja la gestión del club tal cual estaba, en las mismas manos que tejieron para este viernes una escenificación propia de los años ochenta del siglo pasado para anunciar el nombre del nuevo entrenador. Más cutre, imposible.

Así que cualquier esperanza de mejoría la deposita el presidente exclusivamente en la capacidad de acierto de Víctor Moreno, que pidió paciencia a través de una pregunta. Le plantearon si el ascenso era el objetivo y respondió que sí. “¿Pero cuándo? ¿Este año?”, adujo en voz alta.

La sensación que desprende el Tenerife es como una mezcla de pena y hastío. Pena, porque se ha desaprovechado una ocasión muy propicia para cambiar lo que no funcionaba; y hastío, porque ya cansa el mismo guion atrofiado y discurso cansino de los años anteriores.

Más allá de numerosas contradicciones en la errática perorata de Concepción, también hubo falacias. No sé si da risa o lástima que nos diga que “esta gente está haciendo su trabajo muy bien”, en alusión a Armas, Abad y Amador, cuando es vóx populi que han llevado el club y su gestión a las antípodas de la modernidad.

Fue un discurso de mínima estatura intelectual. Tanto es así, que ni merecen réplica las acusaciones de cobardía que emitió el presidente a los periodistas que le decimos, con nombre y apellidos, cuáles son los responsables de su deriva. Lo que sí demostró es que para él las críticas que recibe [sobre la gestión del club] le importan mucho más de lo que parece. De hecho, dedicó a este asunto una parte nuclear de su comparecencia, que dicen que había preparado a consciencia (no lo pareció).

Bastaría con responderle a Concepción que un buen ejemplo de lo que no es periodismo ni ética lo tiene en su propio canal de televisión, donde se llamó “machangos” a los aficionados discrepantes. Pero de aquel atrevimiento no hubo hoy ni media disculpa por su parte. Como el año del descenso a Primera, el presidente atacó al mensajero. Una muestra más de nerviosismo. Pero lo preocupante no es que afloren cuáles son sus principales inquietudes; lo alarmante es que entremos otra vez en el bucle de todos los años. Su discurso pareció el de un dirigente cansado, incapaz de ilusionar ni reactivarse en el ocaso de su mandato. ¿Que si esperaba otra cosa? Pues honestamente les confieso que no. Fue más de lo mismo: la vida sigue igual.

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ATLÁNTICOHOY
3 Comentarios
  • alevazmach
    Publicado el 21:51h, 21 junio Responder

    Zzz Zzz Zzz

  • abonado
    Publicado el 23:25h, 23 junio Responder

    Estoy de acuerdo manoj .pero tambien te digo que eres un poco inocente celebrando lo que tu creías que amid achit decia y tu interpretarse que iban hacer cambios en la directiva y yo te dije por mensaje por whasatapp que no te creas eso que son repuestas para salir del paso .

  • thor2
    Publicado el 00:50h, 26 junio Responder

    Como siempre , matar al mensajero.
    Acertado epitafio , el mio , Nada nuevo bajo el sol de la quemadisima y achicharradisima aficion del tenerifito.

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