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Manoj DaswaniManoj Daswani

Comunicado

Han transcurrido 72 horas y aún cuesta digerirlo. El Tenerife, club representativo e institución emblemática, utilizando toda su maquinaria (Twitter, Facebook, la rueda de prensa de su primer capitán y su programa oficial de radio) contra un periodista para señalarle no sé bien de qué. El porqué sí me lo supongo.

Lo que un alto cargo previno en las oficinas del club en la tarde del lunes se cumplió de la A a la Z. "¿Están seguros?", preguntó en voz alta. Y así fue que su profecía se cumplió y el bumerán les vino de vuelta. Con el doble de impacto y con la fuerza que tiene quien lo devuelve: no el periodista, y sí quienes se rebelan contra una decisión injusta, desproporcionada e incomprensible. No lo digo yo; son los adjetivos que acompaña uno de tantos mensajes cariñosos que he recibido estos días (los agradezco todos muy sinceramente) y que en este caso me remitió alguien a quien echaron por la puerta falsa hace algunos meses.

La afición del Tenerife no es "un grupo de machangos" -como los definió alguien que sí merecía un comunicado- y enseguida caló de qué van estos erráticos dirigentes. Con el propósito de desviar la atención y buscar un enemigo externo, redactaron desde las vísceras, aprisa y corriendo, con faltas y a lo loco, algo que llaman comunicado y que les salió rana.

El texto, aquel que lo redactó y la inoportuna decisión de publicarlo tres días después de un comentario sobre un meme -sí, señoras y señores, todo por un meme- es lo de menos. Les confieso que no es grato ver mis dos nombres y dos apellidos en un texto con membrete del Tenerife, el club al que sigo desde pequeñito y del que he visto en centenares de partidos y decenas de entrenamientos. Pero a estas alturas ya todos somos lo suficientemente adultos como para diferenciar que la institución no son sus altos cargos. Éstos a los que la responsabilidad les queda tan grande que ven la vida pasar de charco en charco, de ridículo en ridículo, de bochorno en bochorno. Gobiernan desde el rencor, toman decisiones a impulsos y así les va.

El efecto bumerán que ha tenido el vergonzante comunicado ha sido la enésima demostración de su torpeza. En un Tenerife donde lo moderno y lo reformista les sobra, prefieren vivir en un lodazal porque así es como se sienten más cómodos. Mucho me temo que no hay más solución que su salida. El club les queda enorme. El texto del comunicado describe sus consciencias.

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