Manoj DaswaniManoj Daswani
El presidente del CD Tenerife Miguel Concepción | @jacfotografo

Club Deportivo Demolición

Era junio de 2012 y en uno de los momentos más aciagos de la historia reciente del Tenerife, Miguel Concepción pidió a su guardia pretoriana que convocase a un 'consejo de sabios' para que le recomendaran qué hacer. Andaba perdido, cansado y hastiado de todo, pero al mismo tiempo obstinado a seguir para sacar al club del atolladero donde lo había metido. Al cierre de un año horroroso que convirtió la institución en un desfile de entrenadores y directores deportivos, el equipo pisó la Segunda B -a lo que nunca llegó con su también funesto antecesor Pérez Ascanio- y la situación se volvió caótica; pero lo peor vino justamente aquel año 12, cuando un proyecto a golpe de talón (de la mano de Pedro Cordero, hermano de Juan Carlos) no dio el resultado deseado y propició una frustración sin precedentes.

Pocos saben que tras la convocatoria del 'consejo de sabios' -hecha con cierto desdén por un confundido Javier Armas- pasaron por el despacho presidencial Martín Marrero o César Gómez, entre otros. Y el mandamás hizo caso a lo que le dijeron, entre otros, el siempre cuerdo y bueno de Martín. "En este club cuando el dinero entra por la puerta, la coherencia sale por la ventana". Fueron esas sus palabras para afearle a Concepción que hubiese llenado la nómina de fichajes extrañísimos y apuestas estrambóticas; y afortunadamente surtieron efecto. Le hicieron cambiar la soberbia -había pronosticado un pasillo al Tenerife en Siete Palmas- por la modestia y la cantera. El elegido para timonear la nave fue Quique Medina, que de inmediato abogó por muy celebradas (y acertadas) repatriaciones y por la contratación como entrenador de Álvaro Cervera. Los dos fueron artífices de un ascenso exprés en Hospitalet y de la recuperación de algunas señas de identidad perdidas, lo cual aplaudió la afición por todo lo alto. Subir era una obligación, pero se hizo de forma tan aseada y ordenada que al año siguiente hasta nos permitimos soñar con el 'play off'.

Temporadas más tarde, y cuando el caos volvía a apoderarse del Tenerife, se asomaron al almanaque las últimas elecciones. Hablo del 2015. Otras urgencias acorrabalan entonces a Concepción, que decidió volverse "cercano" de la noche al día. Fue el lema de su campaña para la reelección, que se produjo justo después de anunciar que no se presentaría. Fue una de tantas contradicciones en 15 años bajo su paraguas, con mayoría absoluta de proyectos fracasados pero apenas dos o tres que sí valieron la pena. Uno de ellos fue justo el del año poselectoral. Y no es casualidad que fuera porque el presidente se dejó asesorar. Quien le metió en vereda aquella vez fue Víctor Pérez Borrego, el director general al que atrajo al club para apartarse él de los quehaceres diarios. Así fue como delegó la institución y su gobierno en una persona sensata. Para su asombro, cuando el director general citaba a reuniones a los altos cargos éstos aparecían sin papel ni bolígrafo; hasta redactar un informe les parecía tan difícil como subir el Kilimanjaro. Para algunos como Amador o Armas, hasta escribir un e-mail les producía un amago de esguince.

Con VPB vimos un Tenerife efectivamente más cercano, que resolvió las guerritas causadas por la propia guardia de córps del presidente -por ejemplo el litigio con Pier- y además recuperó la anhelada paz social en torno al equipo. Tampoco es un detalle baladí que justamente en aquel entorno de sosiego y cohesión llegasen los buenos resultados. Había proyecto y se defendió a capa y espada; no se desbarató a las primeras de cambio. Entre los fichajes veraniegos y los invernales se perfiló un equipo competitivo, capaz de acabar entre los cuatro mejores y presentarse en la promoción de ascenso con opciones reales de triunfar. Aún produce emoción recordar aquel Heliodoro lleno hasta los topes, la victoria al Cádiz y el sueño del ascenso que se esfumó por un gol. Maldito domingo en Getafe.

Una vez y la otra -cuando la cantera y Quique Medina; cuando la coherencia y Pérez Borrego- fueron razones incomprensibles e indescifrables las que desmontaron todo lo construido para volver a lo de siempre. Esto es, a un club en ruinas gobernado desde las vísceras y el rencor, hecho al tamaño de la bajura intelectual del séquito de adulones del presidente. O sea, un dechado de lealtad y un catálogo enorme de inoperancia.

Escribo estas líneas en vísperas de una junta en la que varios pequeños accionistas (unos agrupados y otros no) piensan acudir, espoleados por la indignación y el sonrojo que les produce este Tenerife vulgar, para ir donde Concepción y cantarle las cuarenta. Servirá todo esto para evidenciar el rechazo casi absoluto que provoca este consejo de administración. Y nada más. Porque el presidente ha elegido pertrecharse en el cargo hasta el día que se estrelle contra un muro de nombre inhabilitación. Y llegado el caso, incluso parece que quisiera dejarlo todo en unas manos de madera -las de Milagros Luis- para que ella ejecute lo que él decida. Comoquiera que deberíamos estar preparados incluso para este inhóspito y desolador escenario, sirva esta larga reflexión y enumeración de acontecimientos pretéritos como una luz de esperanza. Para demostrar que incluso con un presidente incapaz y errático como Concepción, sí se puede mejorar el encelograma plano actual que vimos anoche contra el Sabadell. Pero solo si se propone una demolición absoluta de la toxica estructura o haciendo de ella tan solo un jarrón decorativo. Para apostar por gente que de verdad sabe. Como hizo el presidente con Quique en 2012; o con Pérez Borrego en 2015. Mientras tanto, valgan a modo de brillante exposición de la situación actual las atronadoras palabras de Martín Marrero a solas en el despacho del presidente. Mientras el dinero (ahora el del Gobierno de Canarias) sigue entrando por la puerta, la coherencia sigue escapándose por la ventana.

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4 Comentarios
  • Pr
    Publicado el 13:03h, 04 diciembre Responder

    ¿Existe a día de hoy alguna duda entre la afición, que hasta que no se vaya el señor triste que se sienta en el palco, y con él todos sus guardaespaldas, la situación del club no va a dar un giro de 180°?

    A mi me da igual lo que me digan, yo prefiero que pase algo deportivamente drástico y que provoque cosas, que no estar así, en esta situación de desgobierno más tiempo.

    Se que somos una SAD y no es tan simple como el el "señor triste" ceda su puesto a otro delfín. Podría ayudar, sí, pero desearía que viniera gente nueva, con nuevas ideas, con nuevas ilusiones. Y que todos los que tenemos en mente (los guardaespaldas) se vayan de una vez. Ayer vi el partido contra el Sabadell como últimamente, con desilusión. Después de tantos entranadores, tantos secretarios técnicos, tantos jugadores está claro que el problema principal no está en el campo. Está arriba y en los alrededores de la presidencia. Porque toda la "tristeza" y el desgobierno que los inunda a ellos, aunque ellos no lo crean, se contagia a todo el club, a toda la afición y a todos.

    Y una cosa, a ver si también la prensa rema en la misma dirección.

  • Antonio
    Publicado el 16:55h, 04 diciembre Responder

    Que se mande a mudar .este y sus seis jinetes pal C........
    Ya esta harto demostrado .donde esta el. mal.de este equilo ano.tras.ano .Ya esta bien de soportar a semejantes personajes adinerados .pero que de futbol ni repajodera idea !!! O mucha pero para otro fin !!!!
    Pobre Tete .de jugar hasta la Uefa a pasarlas canutas como ahora .

  • Cristo G.
    Publicado el 19:07h, 04 diciembre Responder

    Una persona que ha robado subvenciones. Un presidente que desciende al club de Primera a Segunda B en dos años, es imposible hacerlo peor, para después, convertirlo en un club de mitad de tabla, si acaso. ¡Concepción dimisión!.

  • Tenerife Blue
    Publicado el 22:25h, 04 diciembre Responder

    Huele tan mal la directiva del CD Tenerife que este hundimiento anunciado les va a caer encima y los aplastará por la indecencia. Consejeros sin escrúpulos y arrogantes empujando a este Club poderoso a su ruina total por incompetentes. Y para aplastar la coherencia lo que le faltaba al Club es poner al frente a una persona con pasado político como Milagros Luis ¿nos hemos vuelto locos? Fuera absolutamentte todos de la poltrona y dejen respirar y sanar al CD TENERIFE.

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