CD Tenerife - SD Huesca, las claves de un choque de trenes

Ale Luis Rolo | Santa Cruz de Tenerife

Llega la primera final para los de Joseba Etxeberría de unas cuantas que quedan por definirse y, con ella: la SD Huesca, aquel perro de la primera vuelta que perseguía su balón, su peluche, su hueso, en definitiva, su utopía desde el primer segundo hasta el pitido final. Ante su última víctima, el filial blaugrana, dejó sus malos augurios, su dinámica agorera y su áspera fluidez ofensiva a un lado después de dos meses cargando con la losa que conlleva no ganar. Los de Rubi, que aún no han dicho su última palabra en este baile de piezas, de tronos, aterrizan en un lugar ameno para ellos, pues los azulgrana no pierden desde hace 36 temporadas en el Heliodoro Rodríguez López. De hecho, en las últimas cuatro visitas al feudo blanquiazul han conseguido tres empates y una victoria.

La pasada jornada, con la baja de Aguilera, los cimientos del conjunto aragonés estaban en el punto de mira. El ‘5’ azulgrana es un pilar básico y esencial. Él da sentido a tres de los aspectos más importantes que caracterizan a la SD Huesca: el equilibrio, el balance posicional y la presión intensa. No obstante, el técnico catalán alineó un doble pivote incluyendo a Sastre como nexo de unión de Melero en el medio, colocando, así, en el costado derecho a Moi Gómez, que normalmente suele estar incrustado en el carril del 8, como un miembro más del trivote que conforman en la parte central del dibujo clásico de los oscenses.

El natural de Vilasar de Mar (Barcelona) repetirá no solo el mismo dibujo con el que volvió a la senda del triunfo, sino que también optará por alinear a Sastre y Melero en la sala de máquinas, con la carta de Luso Delgado en la recámara. Esta modificación influye de manera directa en la composición defensiva y ofensiva del cuadro blaugrana. Lejos quedó el trivote con el que mostraba un enorme potencial en la presión, al igual que, una vez rebasado, generaba inestabilidad. No obstante, la inclusión en diagonal de sus extremos hacia el centro para la inclusión de los laterales sigue estando vigente. Es por tanto, uno de los equipos que más abusa de las incorporaciones de sus carrileros al uso, Alexander y Brezancic, en este caso.

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Cucho Hernández, SD Huesca, cae encima de Raúl Cámara, CD Tenerife | Pablo Segura

El interrogante del once con el que saltará la SD Huesca el césped del Heliodoro estará en la parte ofensiva. El argentino Chimy Ávila, uno de los hombres más determinantes del cuadro oscense y que rédito tiene del campeonato, se perderá el encuentro por sanción. Esta baja no condiciona el sistema de juego, pero sí la capacidad ofensiva de un equipo que en las últimas jornadas le cuesta bastante encontrar la portería rival.

Sin embargo, más allá de los resultados, de los momentos de forma y de las sensaciones, que no dejan de tener índole extraordinario, una de las claves que sostiene el presente y futuro de este equipo es el empeño de su entrenador en exprimir la naranja en su totalidad, de sacar todo el jugo posible a la capacidad individual y colectiva de sus jugadores, sobre todo, a la estructura fija e inamovible de cinco jugadores: Remiro, Jair, Akapo, que vuelve después de unos meses en el dique seco, Melero y Cucho. En ellos se funden los engranajes de un conjunto polivalente, de estilo camaleónico, que se transforma con facilidad según su adversario, estudioso y trabajador. El Huesca no llega a la cita en plena racha, en su pico de forma y de juego, pero siempre que puede, somete su fútbol y ahoga, y si no, espera, presiona, huele la sangre y te mata.

Este sábado, en el Heliodoro, está previsto un choque de trenes. Dos trenes que, aún teniendo en mente dos itinerarios diferentes (uno busca el ascenso directo; el otro, el playoffs), están predestinados a cruzarse en la misma trayectoria. Quién sabe si el destino del fútbol los volverá a enlazar en otra nueva vía. En una que finalmente lleve a solo uno de los dos a la ansiada meta.

 

 

 

 

 

 

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