Auxerre – CD Tenerife, la épica noche en la que Pier se puso los guantes
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Auxerre – CD Tenerife, la épica noche en la que Pier se puso los guantes

Se cumplen 25 años de la primera victoria del equipo blanquiazul en Europa

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29 de septiembre, Stade Abbé-Deschamps. Europa tenía guardada para el CD Tenerife una noche inolvidable, con tintes épicos jamás escritos. La primera victoria el equipo blanquiazul en Copa de la UEFA se produjo bajo increíbles circunstancias, con Pier Cherubino bajo palos en los últimos minutos y un gol de Felipe Miñambres que celebró toda España. El ‘Euro-Tete’ era el equipo de todos.

Tras el 2-2 de la ida y sensaciones agridulces en el equipo de Valdano y Cappa, pecando de inexpertos, en tierras galas emergió un equipo cual batallón solidario e invencible (0-1). Con todo en contra, y lesión del portero Agustín incluida, terminó imponiéndose al favorito de la primera eliminatoria de una competición en la que meses después toda una Juventus de Turín acabaría ejerciendo de verdugo.

*IMÁGENES: RTVE

El CD Tenerife formó con Agustín, Llorente, César Gómez, Mata, Aguilera, Castillo, Redondo, Chano, Felipe, Latorre, Dertycia. También jugaron Conte y Pier. Éste último había sustituido a un exhausto Óscar Alberto Dertycia, y acabó defendiendo la portería tinerfeñista con suma entereza, tras una severa e inesperada lesión del guardameta blanquiazul. Agustín sufrió fractura de clavícula y luxación de un hombro, y su dolor era el dolor de toda una Isla. Le costó recuperar lo compostura, siempre asistido por un incansable Senén Cortegoso, fisioterapeuta y por unos instantes, psicólogo de un impactado y valeroso portero. Felipe firmó un tanto histórico cuando transcurrían 70 minutos. Clavó los tacos en el césped, y pilló a contrapié a Martini.  Golazo, capitán.

EL COMIENZO DE UN CAMINO DORADO

Ahí no quedó el sueño blanquiazul, el CD Tenerife siguió soñando despierto. En la siguiente fase fue el Olympiacos el que hincó la rodilla ante los de Valdano que salieron victoriosos en el infierno de Atenas, y poco después uno de los mejores equipos de Europa se encargó de poner los pies en tierra a unos guerreros que disfrutaban de cada una de las batallas, dentro y fuera del Heliodoro. No bastó con una primera y grata experiencia, llegó una segunda en la que el equipo blanquiazul se quedó a unos pocos minutos de la alcanzar la gloria, en 1996.

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