El director deportivo del CD Tenerife Víctor Moreno / @jacfotografo

Así hizo Víctor Moreno los fichajes del CD Tenerife, capítulo dos

Cuando el lunes llegue la medianoche y cierre el libro de pases, Víctor Moreno y su equipo de trabajo habrán conseguido casi todos los objetivos que se propusieron cuando trazaron su primigenia hoja de ruta: conformar una plantilla compensada, con dos hombres por puesto; no perder potencial y mantener en nómina a hombres como Luis Milla o Filip Malbasic; y cumplir con los estrictos requisitos salariales de la Liga, lo cual parecía una tarea harto difícil y obligó a renunciar a pujas como la abierta por Elady Zorrilla, uno de los nombres que se quedó en el tintero.

Cuentan desde dentro que hubo fichajes explorados que ni salieron a la luz. Fue porque en este mercado se ocultaron desde el principio algunas negociaciones a la secretaría general para evitar filtraciones que perjudicasen los intereses del Tenerife, club que se caracterizaba antaño por la facilidad con la que la identidad de los futbolistas pretendidos saltaban enseguida a las páginas de los periódicos y a las publicaciones de Twitter. Al presidente le gustaba decir que era porque "los reporteros son muy buenos" -tal vez- pero la realidad era que el club gustaba (y gusta) de favorecer al periodismo más amable con determinados tratos de favor.

Sea como fuere, Moreno llega a la línea de meta con 10 fichajes hechos, justamente el número que figuraba al comienzo del camino en su lista de la compra. El que significó la decena fue el talentoso Nahuel Leiva, futbolista proveniente del Olympiakos por el que se esperó hasta conseguirlo pescar a un precio razonable. El pesimismo que reinaba en el club 10 días antes en cuanto a las opciones de cerrar favorablemente esta operación fue disipándose conforme se acercaba el final del mercado. "Piden mucho", me dijo uno de los administradores más veteranos del club la misma noche del partido contra el Numancia (3-2). Pero ya ese día Moreno tenía claro que el décimo fichaje vendría de Grecia (había otra opción helena). De hecho, en el vestuario daban por hecho que sería Leiva por la conexión que existe entre éste último y dos jugadores del actual plantel, Naranjo y Ortolá, que lo conocían desde hace años.

Shashoua también fue de los últimos en venir pero ello no quiere decir que los contactos con el inglés se produjesen a última hora. Una primera toma de temperatura se produjo nada más acabó su temporada con el Atlético Baleares. Moreno quiso colisionar lo menos posible con otros clubes para evitar subastas en las que el Tenerife saliera perjudicado, así que tuvo que apartarse de determinados nombres muy codiciados. Por ejemplo Samu Sáiz o Samuele Longo, ambos carísimos. Para ficharlos, el representativo habría tenido que tirar la casa por la ventana. A la prórroga de la cesión de Nano se renunció desde el principio; y en cuanto a Héctor Hernández, la historia da para medio libro. En el club tenían constancia de que el lateral había comentado con algunos compañeros de vestuario que no iba a seguir. En todo caso, creían que era sano que la controversia del curso pasado respecto al ahora central del Numancia no debía tener continuidad. Así que cortaron por lo sano. Y vino Mazan, al que ya se quiso en enero.

Ante los consejeros de la institución, Moreno explicó siempre con nitidez cuál sería su forma de proceder. Desde la casi absoluta austeridad en el pago de traspasos (sí se abonó una sustanciosa cifra por Sipcic), quiso ampliar el mercado al máximo para evitarse la competencia de los grandes presupuestos de Segunda. Según dijo a sus superiores, las grandes apuestas económicas ya las había hecho el club en tiempos pretéritos, de ahí que ahora fuese el momento de aguardar de los Borja Lasso (lo trajo él) o Malbasic y Naranjo (fichajes de Serrano) su mejor nivel y su versión óptima.

Esperar fue clave en otras transacciones, por ejemplo la venida de Álex Muñoz a coste cero. Mucho antes, el fichaje de Bermejo por tres años se hizo incluso sin haber anunciado que el entrenador sería López Garai. Explican en el club que era una oportunidad a la que había que decir sí, y que algunos aparejan al interés de Moreno en la contratación del actual entrenador del Espanyol. Si el director deportivo del Tenerife exploró decenas de opciones para conformar la remodelación de su plantel, tampoco fueron pocas las que miró para su banquillo. Pero con Garai cree haber acertado. Al menos, ha empezado por el principio: primero la idea, luego los fichajes.

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