Aquel viaje europeo a Copenhague con el CD Tenerife

"Colocó la pelota como si supiera que iba a entrar, con una suavidad tan grande y exagerada que parecía que no había nadie viéndole. Todo el tinerfeñismo miraba aquel cuero blanco con los dedos cruzados. Los penaltis acechaban y entonces, Antonio Mata cogió carrerilla..."

El 18 de marzo de 1997, el CD Tenerife disputó la vuelta de los Cuartos de final de la Copa de la UEFA ante el Bronby IF. El partido de ida en el Heliodoro Rodríguez López, el conjunto blanquiazul cayó derrotado por 0-1 con un gol visitante de Ebbe Sand (30'). El equipo tinerfeño le dio la vuelta al marcador a domicilio (0-2) con un gol de Pinilla (20') y con el eterno tanto de Antonio Mata de falta en la segunda mitad de la prórroga (117'). 

Llegó un día antes del partido a Dinamarca, a las afueras de Copenhague, tan vestido de blanquiazul como pudo. En realidad, los colores del CD Tenerife se disimulaban un tanto con la ropa de abrigo necesaria para no pasarlo mal con el frío en pleno mes de marzo. Con tanto tiempo para masticar los nervios del partido, se acercó al hotel donde se hospedaba la plantilla: "Tuve la suerte de encontrarme en el 'hall' a unos cuantos jugadores como Neuville y Chano".

"Después de aquello, mi amigo y yo nos fuimos para nuestro alojamiento. El ambiente era frío, pero los pubs estaban hasta arriba de seguidores del Brondby IF calentando para el importante partido". A pesar de contar con una experiencia casi irrepetible como seguidor del CD Tenerife, reconoce que estaban ahí para ganar: "La sensación es que teníamos muchas posibilidades de ganar. Era un rival duro, pero confiábamos en el equipo al cien por cien".

La caminata hasta el estadio

Tras coger el transporte público, había que caminar un poco hasta llegar al estadio del Brondby IF. Comenzaron a caminar en ese ambiente de fútbol que se escucha, se oye y se huele, sobre todo la cerveza en los alrededores: "Hacía un frío terrible. Teníamos como tres camisas encima, la última capa era la camiseta del CD Tenerife. Por encima, el chaquetón más grande que encontré rematado con la bufanda blanquiazul y una bandera de Canarias".

La bufanda

"Faltaban como dos horas para el partido. Estábamos muy cerca del estadio cuando nos encontramos con un grupo reducido de seguidores rivales. Nos miramos de arriba a abajo como si el fútbol nos conociera de algo y empezamos a hablar. La charla fue breve, supongo que una conversación gentil y olímpica que tenemos los aficionados de verdad antes de que empiece a rodar el balón. Al despedirme, se me ocurrió pedirle un intercambio de bufandas. A día de hoy, en algún lugar de Dinamarca, un danés guarda la bufanda del CD Tenerife en su armario".

El mosaico

El estadio del Brondby tenía ese acento y perspectiva británica. Un campo de fútbol medianamente simétrico y recogido, siempre muy próximo al juego. "Yo no fui con el grupo de aficionados del CD Tenerife, pero si me senté en el sector donde estábamos todos", recordó. Lo de 'sentarse' fue una expresión futbolística más que una realidad, porque la tensión del partido muchas veces no te lo permite: "Aquello fue una fiesta, nos repartieron globos azules y blancos y el graderío estaba lleno de banderas, bufandas y apoyo".

Cuando ambos conjunto salieron al campo, todo el estadio empezó a corear cosas: "Nuestros cánticos eran potentes, pero el himno del Brondby resonó fuerte. También, "desplegaron en el otro Fondo una bandera gigante de Dinamarca y en una de las tribunas, un mosaico azul y amarillo espectacular", reconoció.

La foto

"...Y entonces Antonio Mata cogió carrerilla. Mi amigo y yo sabíamos que ese balón entraba... Tuve la cámara preparada cuando el jugador terminó de dar el último paso antes del golpeo. Apreté de forma desmesurada hasta que hizo 'clic' y menos mal que tenía aquel aparato agarrado al cuello con una correa porque nos volvimos locos. Me abracé con todos los que pude y con Nacho, el compañero de aventura blanquiazul".

La foto desde esta perspectiva diferente tomó el balón cuando comenzaba a despegar hasta el lado derecho de la portería defendida por Mogens Krogh. Naturalmente, por la euforia y capacidad tecnológica del momento, la fotografía no se hizo realidad hasta que se llevó a revelar en Tenerife: "Nos trajimos la victoria, la bufanda y una historia inolvidable", concluyó.

 

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