Manoj DaswaniManoj Daswani
El exentrenador del CD Tenerife José Luis Oltra durante un partido / @jacfotografo

​Película de un cese en el CD Tenerife

Para entender la destitución de José Luis Oltra a cuatro jornadas del final hay que situarse en un escenario de poca o casi ninguna química entre el entrenador del representativo y sus superiores. La relación con Miguel Concepción era más cordial que sincera. De hecho, hacía semanas que el presidente estaba muy contrariado con la gestión que el profesional valenciano estaba haciendo de la peliaguda situación del Tenerife. Así lo manifestaba con claridad ante sus más allegados y de algún modo lo transmitió en las entrevistas que ofreció en la semana del derbi contra Las Palmas.

A Oltra no se le despidió antes por miedo a que el remedio fuese peor que la enfermedad. Ahora bien, su planteamiento del partido de Granada, donde los jugadores no demostraron cuánto se jugaban en el envite, fue la gota que colmó el vaso. El viernes por la noche, el enfado de Concepción era incontenible. Y Moreno se quedó apenas sin argumentos para defender su tesis: que había que aguantar con este entrenador hasta el final.

Ahora, en el Tenerife esperan de Luis César Sampedro unas alineaciones más ortodoxas y que abrace la coherencia en las jornadas que faltan. De paso, que saque de su situación marginal a algunos jugadores con los que Oltra no contaba. La alineación del viernes sentó como un tiro a los jerarcas blanquiazules, que se dieron un tiempo de reflexión para tomar "en frío" cualquier determinación drástica.

A Oltra no le ha sentado nada bien una decisión que no esperaba. Estaba convencido de que se sentaría este sábado en el banquillo visitante del Martínez Valero. Concepción había anunciado el pasado 25 de febrero que no habría más destituciones esta temporada, pero se ha visto obligado a incumplir su palabra. De hecho, se preocupó el presidente de no aparecer más de lo debido ante los medios (solo lo hizo en la semana del derbi) para evitar comprometerse más de la cuenta. Su confianza en Oltra estaba bajo mínimos y ya era un secreto a voces que no sería el técnico elegido para encabezar el proyecto 19-20.

En cuanto a los jugadores, el núcleo duro del vestuario estaba con su entrenador. Así lo demostraron en varias 'finales' donde una derrota habría precipitado el cese. Dieron la cara por él. Eso sí, no para todos es un varapalo este cese a cuatro partidos del final. Algunos estaban muy 'quemados' por las decisiones de Oltra, algunas difíciles de asumir.

Desde que se decidió prescindir del segundo entrenador de esta campaña, se pusieron dos opciones encima de la mesa: la promoción de un profesional de la casa o la elección de un preparador contrastado. Triunfó ésta última (era la preferida por Concepción) pero en el fondo hay un poco de las dos vías, puesto que al fichaje de Sampedro le acompaña el salto al primer equipo de Cristo Marrero, que será su 'cicerone' y número dos.

Sobre el contrato de Luis César, es por cuatro partidos y así no trastoca los planes de Víctor Moreno para el curso próximo. Desde el club no descartan al gallego, pero hay un nombre que en estos momentos gusta más que cualquier otro: el de Michel, con quien ya ha habido contactos.

Y en la película del cese, un episodio surrealista. No fue una reunión del consejo de administración -como así se comunicó por parte del club- la que determinó el relevo en el banquillo. Fue Concepción rodeado de su guardia pretoriana (Nacho Abad, Juan Amador y Javier Armas). Como estaban con el presidente, lo tuvieron harto difícil los tres para filtrar detalles del contenido de la reunión mientras ésta se producía. Pero ya son la única compañía del mandamás. Los más leales al dirigente palmero en sus horas más bajas. Negó con total nitidez que prescindiría de Oltra. La crisis blanquiazul se ha llevado su palabra por delante.

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