Manoj DaswaniManoj Daswani
El presidente del CD Tenerife Miguel Concepción | @jacfotografo

​De Víctor Moreno a Juan Carlos Cordero en el CD Tenerife

No hace falta llamar ni preguntar a Quique Pina (respeto a quienes con buen criterio periodístico lo han hecho estos dias) para certificar que Juan Carlos Cordero es un incólume profesional y una extraordinaria elección para el CD Tenerife.

Alguien muy de fútbol -que me estará leyendo estas líneas- me decía anoche que probablemente Juan Carlos Cordero esté en el 'top 3' de los directores deportivos que en estos momentos podría elegir para sí cualquier equipo de LaLiga Santander o LaLiga SmartBank. Dicho de otro modo, que entre lo que había disponible en el mercado, es caviar del bueno. Un tipo sencillo, hecho a sí mismo, que empezó en Preferente, controla todo tipo de mercados y atesora la suficiente experiencia como para timonear en una plaza tan exigente y compleja. De los últimos profesionales que han ocupado el cargo que ahora ya es suyo, sin duda el más preparado y curtido.

Lo que no entiendo es por qué el CD Tenerife ha quemado los 14 meses que perdió en guerras intestinas y en poner zancadillas, trabas y pegas a un profesional de pretensiones también intachables (impecable su despedida) como es Víctor Moreno Soler. Que el gran problema del CD Tenerife es una estructura tóxica y alérgica al cambio es una realidad ya irrefutable. Y ya se ha cobrado varias víctimas en semejantes circunstancias.

Víctor Pérez Borrego fue el que estuvo más próximo a vencer la resistencia al cambio
y Víctor Moreno ha sido una víctima más, con las mañas y malas artes a su alrededor que ya algunos le advertimos cuando accedió al cargo. Su gran esperanza siempre fue que los resultados de su gestión fuesen tan indiscutibles que le diesen carta blanca para manejarse a sus anchas, y no encorsetado por los caprichos del eterno Juan Amador (per secula seculorum) y la indiscreción proverbial de Nacho Abad, que tan bien conocemos en el gremio periodístico. Pero ni tan siquiera los excelentes réditos del mercado invernal -su gestión permitió remodelar la plantilla de forma eficiente y acrecentar a su vez el límite salarial- le valió para coger aire y seguir hasta junio. Como me confesó un alto cargo del club estos días, su suerte ya estaba echada antes de empezar enero.

Hay algo de cruel en el relato de su despedida, pues creyó estar respaldado mientras trabajaba a destajo en operaciones complejísimas donde se dejó la piel. Pero ya toca pensar en el futuro. a él, a quien convenía esta salida por las buenas porque en su currículo hay todavía mucho y bueno por escribir; y sobre todo al CD Tenerife, que se encomienda ahora al mejor profesional posible. Parte Juan Carlos Cordero con ventaja respecto a sus antecesores y a otros candidatos que estuvieron en las quinielas (Quique Medina, Toni Cruz, Mauro Pérez) a los que siquiera se sondeó. Es un pez gordo -no como Víctor Moreno, al que pusieron cien motes en tres días- y ya es tan larga la lista de víctimas de la triple A que cabe esperar que esta vez sí se corten un pelo.

O un fisco, que diría Oltra. Pero lo mismo creíamos que con Joseba y su afán reformista (decapitado en la jornada cinco), con López Garai (despedido tras tutear al líder en su partido más convincente), el propio Pérez Borrego (que trajo un ambiente de paz y cohesión tinerfeñista como no se recuerda), Quique Medina (tuvieron que volver sobre sus pasos para repescarlo para un cargo de pocamonta) o el mismo Víctor Moreno, al que prometieron paciencia y tres años. Con la misma facilidad le dieron plenos poderes como se los quitaron enteros. Así se las gastan en este Tenerife. Avisadísimo llega Juan Carlos Cordero, apuesta personal del presidente. Que le respeten y le dejen trabajar debería ser obligatorio. Pero en este Tenerife nunca se sabe.

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