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Tribuna Alta: ‘Uno, dos y tres’, por Manoj Daswani

Manoj Daswani, periodista, Cadena SER

Primero. Es la derrota de este domingo un aviso. Una advertencia de que el camino no va a ser fácil, la inequívoca señal de que el trayecto hacia los playoffs no será un camino de rosas, el desmentido de que vayan a ser solo cuatro (Cádiz, Tenerife, Getafe y Oviedo) los únicos aspirantes a las plazas de privilegio. El abanico de candidatos se amplía y las distancias se constriñen. Ojo, que vienen curvas. El equipo jugó este domingo con las líneas separadas, hubo errores de trazo grueso –por ejemplo el que desemboca en el gol del Reus- y la sensación de que se avecinan más partidos como éste. Ahora bien, nadie duda de la actitud de los futbolistas ni dice que hubiera ni un ápice de relajación. Que se convierta en una derrota útil sería la mejor noticia antes las finales que vienen. La primera, en Carranza.

gaku debut
Gaku Shibasaki conduce el balón en su debut. | @jacfotografo

Segundo. Esto que viene a continuación no es un dardo a nadie. Leo y escucho que algunos medios han elevado a la categoría de noticia el presunto enojo de los periodistas japoneses que cubrieron el partido del domingo porque no se les dejó entrevistar a Gaku. Y me dice un compañero de profesión, con más razón que un santo, que aquí a veces nos pasamos de hospitalarios y hasta parecemos pueblerinos. Las normas son para todos. Y las mismas restricciones que aquí llevamos soportando meses son las que se aplicaron a los colegas nipones, que se fueron mosqueados e incomprendidos de vuelta a su casa. Imperó –y me parece bien- el afán por proteger al futbolista, que acaba de salir de un proceso difícil y habría tenido que enfrentarse a un sinfín de preguntas sobre el mismo. Cuando hable, será noticia. Pero corresponde al club definir cuándo y dónde. La prioridad es que Shibasaki esté bien. Y si el Tenerife ha decidido que se avanzará “poco a poco” en su recuperación, a mí solo me queda añadir que está muy bien que así sea. Me importa más Gaku que el enfado (entendible) de nuestros dilectos colegas de Asia.

Tercero. Sería de necios negar que la presencia de Álvaro Cervera –y por consiguiente luego la de Raúl Agné- estuvo acompañada de un extraordinario ruido mediático. Diría que hasta hubo canibalismo. Fue una etapa cruenta, conflictiva y repleta de reproches de un lado hacia el otro (y viceversa). Pero ya no me verán ustedes regresar al pasado ni una sola vez más. De verdad compadezco a quienes lo siguen haciendo –desgraciadamente con un rencor que no se les ha disipado, por lo que leo por ahí– y aprovecho por mi parte para subrayar y remarcar de forma definitiva que mi equipo es el Tenerife (no el Cádiz ni el Zaragoza) y mi entrenador, José Luis Martí Soler. Y no Agné ni Cervera, que son historia con sus aciertos, méritos, disparates y equivocaciones. Que de todo hubo.

Y además...

  • ADOLFO

    Fuiste uno de los principales verdugos en quemar en la Hoguera a Cervera y además disfrutaste cuando cesó; resulta que ahora Don VPB ha mantenido una conversación contigo y las cosas cambian. Me recuerdas a una canción de Presuntos Implicados. Mercenario !!!!

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