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Tribuna Alta: ‘Entre el rigor y la chapuza’, por Manoj Daswani

Manoj Daswani, periodista, Cadena SER

Me da rabia que se acuse a Martí de ser poco ambicioso, de hacer los cambios tarde o de plantear los partidos para empatarlos. Sobre todo porque son tres falsedades como tres castillos. Sus planteamientos y decisiones son, sobre todo, valientes.

Injusto. No es de recibo que se apunte al entrenador para expiar las culpas cuando suyo es el mérito de tener al Tenerife entre los mejores. De los nueve fichajes que hizo Serrano solo juegan tres. Y algunos ya ni están en nómina. Trajo tres más en invierno y, por lo pronto, ninguno es importante. Funcionarán o no, pero se alejan todos ellos de la consideración de “primeros espadas” que enunció Concepción cuando se le pusieron los micrófonos delante.

Martí, entrenador del CD Tenerife, durante un entrenamiento en El Mundialito
José Luis Martí, entrenador del CD Tenerife. | @Jacfotografo

Once años. Está de aniversario el presidente, al que hay que consignarle el mérito de no dejar tirado al Tenerife en las malas, cuando hasta por dos años consecutivos empezó la temporada en Segunda B. Pero también hay que recordarle las promesas incumplidas, que fueron muchas. Las más groseras: jurar y perjurar que Nano no saldría salvo que el Éibar pagase la cláusula; y anunciar que ni por asomo se presentaría a la reelección “porque diez años son demasiados”, nos dijo.

Otros tiempos. Se nota que empezó una nueva etapa el día que aterrizó Pérez Borrego. Todo se hace desde la mesura, la elegancia y el respeto. Y lo que se hace mal, se corrige. Me cuentan que ya está tomando clases de inglés el que metió la pata con el (mal) traducido tuit sobre Shibasaki. Mientras el director general ejerce desde la profesionalidad para cada una de sus obras y determinaciones, otros tiran de Google Translator. Es la diferencia entre el rigor y la chapuza.

Números. Una derrota en 14 partidos, cero goles encajados desde el de Tarragona a principios de enero, el equipo invicto en lo que va de 2017 y hasta 13 meses seguidos sin una derrota en casa. Son dígitos para soñar, números para creer. El tinerfeñismo se merece esta alegría.

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