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TRIBUNA ALTA | La culpa es del que mantiene a Serrano, por Manoj Daswani

Manoj Daswani, periodista, Cadena SER

La culpa es de Serrano. O mejor dicho, de quien le protege. Se lo dije a Concepción en la última entrevista que concedió en su campaña electoral (por cierto, qué diferencia entre las pomposas promesas y la cruda realidad) y lo mantengo ahora: cualquiera que en su trabajo fallase tanto como el secretario técnico del Tenerife ya estaría depuesto. A Serrano, en cambio, se le da confianza y se le alegran los oídos: “Ha cometido más aciertos que errores”, dijo Víctor Pérez Borrego, a quien tenía por un buen contable.

El tiempo (con ocho jornadas disputadas y los mismos números del año pasado, cuando se cuestionó a Agné hasta el hartazgo) ha dado la razón a quienes pensábamos que la venta de Nano fue un error de marca mayor. No por la venta en sí, consecuencia del deseo inequívoco del futbolista, y sí por los tiempos y la forma de subsanar su baja. El Tenerife no recuperó el gol que perdió con su venta. Y Concepción no nos dijo toda la verdad el día que compareció ante la prensa y anunció cuatro fichajes solventes para reparar la salida del hombre franquicia. Vinieron solo tres, pero es que dos ya estaban previstos de todas formas.

Mientras Martí encuentra la fórmula para hallar un equipo tan solvente como el que había con la dupla Nano-Choco, ya se han ido ocho jornadas por el sumidero. En este tránsito, el traspaso al Éibar del hombre gol propició un cambio de sistema. Y que renunciase el entrenador al dibujo que perfiló durante el mejor segmento del curso pasado y que ensayó igualmente en pretemporada.

Ahora volvemos al origen (solo dos pivotes) más tarde de lo previsto. Entre otros motivos porque el cuadro técnico tal vez no se fía de las soluciones ofensivas que la plantilla le ofrece: Aarón no ha encontrado aún su mejor estado de forma, Jouini no convence y el recambio natural para Nano no se fichó jamás. La realidad es que Serrano le ofreció al entrenador un nombre que no le agradó. Ni por asomo. Puedo contarlo porque a mí nunca el club me ha pagado un viaje en el avión del equipo ni debo favores a nadie de los que gobiernan. Ahora bien, quizás la solución vuelva a ser la cantera. Los que ya están. Nombres como Omar Perdomo o Cristo merecen un protagonismo mayor. Y no desentonan en un equipo que, visto lo visto, no aspira a más que lo que le permite Serrano. Un hombre acostumbrado al fallo.

Y además...

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