Tribuna Alta: ‘Cinco apuntes’, por Manoj Daswani

Tribuna Alta: ‘Cinco apuntes’, por Manoj Daswani

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Uno. Es de necios negar el cambio (para bien) que se está produciendo en el Tenerife. Un club más cercano, más moderno, más de su afición. Algunas medidas podrán gustar más y otras menos, pero es indiscutible el esfuerzo y el talante. La arrogancia (la de Juan Amador y algunos otros) ya es historia. “Antes, teníamos las puertas del club cerradas”, contaba esta semana Fernando del Castillo. Y me consta que sus palabras en la SER sentaron como un tiro a algunos empleados. No se lo esperaban del incombustible presidente de la Teguestera y ahora también de la Federación de Peñas, que dijo verdades como puños.

Suso CD Tenerife
Suso, capitán del CD Tenerife, en un partido. | @jacfotografo

Dos. El cambio es indiscutible -ya no lo niegan siquiera los que se sienten perjudicados o sonrojados por él- pero también imparable. No hay vuelta atrás. El Tenerife va a implementar tantos avances (en la manera de dirigirse al aficionado, en la forma de vender el espectáculo quincenal de cada partido en el Heliodoro, en el respeto a su pasado, en su política de cantera, en la venidera campaña de abonos…) que va a resultar irreconocible. Los que criticábamos -muchas veces hasta con rabia- el añejo manual de estilo de los últimos años, lo hacíamos con afán renovador. Con el deseo de encontrarnos algo así como lo que tenemos ahora.

Tres. Una de las directrices de la nueva forma de trabajar es que todo se planifica con la suficiente antelación. Por ejemplo los viajes de la posible promoción o la decisión -ya tomada y celebrada por todos- de no cobrar a los abonados por el primer ‘play off’ de ascenso. En la misma dirección se querían haber cerrado ya las renovaciones de Martí y Serrano, pero el entrenador prefiere esperar. No sé bien cuáles son sus intenciones. Pero si realmente quería evitar distracciones, en este caso está siendo peor el remedio que la enfermedad. Porque justamente alimenta la incertidumbre esta demora inquietante, que nadie acierta a descifrar bien.

Cuatro. Acabemos por lo más importante, que esta vez es también lo más urgente: el partido contra el Levante. Nos hartamos a decir que preferíamos que viniesen ascendidos. Y es mejor que así sea. Pero este súper equipo no sabe conjugar bien el verbo ‘conformarse’. No entiende de límites, ni de fronteras. Quieren el récord del Deportivo (91 puntos), coronar ‘pichichi’ a Roger y salir victoriosos del Heliodoro. Ganar no será fácil. Mucho menos sin Amath, con el Choco a medio gas y con Camille entre algodones.

Cinco. Me produce hartazgo el debate permanente y persistente sobre Suso y Vitolo. El de Taco lo dijo alto y claro en ElDorsal: cuando las cosas van bien, se elogia a otros; cuando van mal, se les ataca a ellos. Es completamente injusto minusvalorar a los dos capitanes, hombres imprescindibles en el relato de esta temporada. A los dos podrá discutírseles un partido malo, pero nunca la actitud, la lealtad y el compromiso. Y sí, tiene razón Suso. A los hechos me remito para demostrar que es así: En Huesca hizo Vitolo un partido inconmensurable. “Fuera de lo natural”, dijo Martí para definirlo. Pues bien, aún no he visto a nadie valorarlo en la medida que corresponde. Conclusión: nadie es profeta en su tierra. Somos demasiado cainitas.

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