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TRIBUNA ALTA | ‘Cadena de errores’, por Manoj Daswani

Manoj Daswani, periodista, Cadena SER

Ahora que en el entorno del Tenerife -y me consta que dentro también- se duda de la propia capacidad del club para salir adelante por sí solo y se analiza qué falló para que el comienzo de la temporada haya sido tan estrepitoso, lanzo al aire algunas preguntas.

¿Cómo va a plantearse Concepción prescindir de Serrano? Usted como yo pensamos igual, seguramente. Es el secretario técnico un profesional acostumbrado al fracaso, no ha completado el objetivo para el que fue contratado en ninguna de las temporadas que comenzó en el Tenerife y, llegados a este punto, la confianza en sus capacidades roza la mínima expresión. Ahora bien, me pregunto cómo va Concepción siquiera a plantearse el cese de Serrrano si fue el presidente quien, en última instancia, firmó la venta de Nano e hipetecó este curso y las ilusiones del tinerfeñismo por 3,2 millones de euros.

¿Se plantea Serrano prescindir de Martí? También me lo pregunto estos días. No creo que pase por la cabeza del secretario técnico la destitución del entrenador. No, porque el equipo no da señales de estar descompuesto, porque parece que los jugadores han asimilado y entendido bien las ideas del técnico y porque además existe el convencimiento unánime de que el vestuario está con su jefe. El problema es de calidad y de los fallos (algunos garrafales) cometidos en la construcción de la plantilla. Si no alcanza para pelear por objetivos más ambiciosos, si no hay gol porque se vendió y no se trajeron los recambios… entonces el culpable principal no es Martí. Y Serrano, que sí tiene una responsabilidad manifiesta en este estropicio general, sería muy deshonesto si mirase ahora al banquillo para depurar responsabilidades.

¿Qué culpa tiene Martí? Pues una cuota importante de responsabilidad es suya, indudablemente. Está perseverando en la apuesta por determinados jugadores que no le responden, tiene a otros al filo del enfado, algunas de sus decisiones han sido ruinosas y tampoco está claro que le haya salido bien la apuesta por el nuevo sistema. Por su perfil de ‘hombre de la casa’ no se queja nunca de nada. Ha dicho que la plantilla es amplia y está compensada -sí, lo ha dicho- y ha invitado a los aficionados a que, si van el sábado a quejarse, lo hagan después del minuto 90.

¿Hay que preocuparse? Hay motivos para ello. Los que estamos alrededor del equipo hemos pasado de la indignación (lógica) al desasosiego (comprensible). Con el equipo tercero por la cola tras 11 jornadas, una falta de gol ya indiscutible, una trayectoria decadente y una distancia cada vez mayor respecto de la zona noble, la sensación es que esta espiral negativa puede tener consecuencias nefastas.

Y además...

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