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TRIBUNA ALTA | Madurez, por Manoj Daswani

Debiéramos aceptar las palabras de Pier Luigi Cherubino con normalidad y tolerancia. Un aspirante a la presidencia del Tenerife que recibe más de 25.000 votos validados a su favor y el apoyo del doble de accionistas que el ganador bien merece que se le entreviste. Y que se le escuche. La comparecencia del exfutbolista en los micrófonos de la SER ha prendido los ánimos de quienes gobiernan la institución y también el de aquellos que denostan la crítica. Llegados a este punto yo solo reclamaría madurez en el debate. Esto es, argumentos adultos. Las palabras de Pier no desestabilizan al equipo ni al club ni a nadie. El que juega el domingo no es Miguel Concepción; son once (o catorce) futbolistas a los que influye cero lo que dijese el candidato en la tan comentada y reproducida entrevista del martes.

Si Pier hubiese hablado en plena racha de victorias, la respuesta de los que se desquician al escucharle habría sido algo tal que así: Ya viene éste a romper la armonía. Como habló tras derrota, la réplica que encuentran sus declaraciones es también facilona y predecible: Ya viene el de siempre a esparcir porquería. Pero a Pier había que escucharle. No fuimos los únicos en buscar su primera comparecencia tras las elecciones. Más bien al contrario, me consta que recibió incluso más llamadas para entrevistarle que luego críticas por hablar. Tan interesante fue su discurso que en ‘Diario de Avisos’ copó casi entera su portada de deportes. Y también le leímos en ‘El Día’, ‘La Opinión’, ‘As’, ‘Marca’… y oímos reproducidas sus palabras en no pocas emisoras de radio. Lo que dijese interesaba. Y hurtar al aficionado de su testimonio hubiese sido irresponsable.

Haber pasado de entrevistar a Pier con el pueril argumento de que estropea o enrarece el ambiente (¿qué ambiente? ¿el del palco?) habría sido muy irresponsable, sí, y también muy poco periodístico. Era de interés público su reacción ante lo manifestado por Concepción, que parece firme en su afán de ir a los tribunales. Dicho todo lo cual, si desde dentro quieren -de verdad- una paz social verdadera, entonces escuchen y atiendan a Corviniano Clavijo. De las personas más sensatas que ha pasado por el consejo de administración. Una querella de una directiva contra otra ya fue un error de marca mayor en tiempos de Víctor Pérez Ascanio. Reproducir equivocaciones pretéritas sería ahora tan torpe como innecesario. Y cuando ya tengamos los micrófonos a las puertas de los tribunales, entonces no sé si escucharemos idénticas acusaciones a las que han hecho contra Pier esta misma semana: “Es que esto no conviene, esto perjudica al equipo, esto desestabiliza al Tenerife“.

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