Alberto Jiménez, resurge el volcán del CD Tenerife

Alberto Jiménez, resurge el volcán del CD Tenerife

El mediocentro blanquiazul se ha erigido como uno de los indiscutibles para Etxeberría por méritos propios

Por -

Ale Luis Rolo | Santa Cruz de Tenerife

Son ya cinco las jornadas de Liga sin que el Tenerife conozca la derrota. Las competencias y medidas de Joseba Etxeberría, con las que ha dotado a su equipo desde su llegada, se han revelado especialmente efectivas para puntuar con constancia en el campeonato doméstico. El equilibrio táctico, consecuencia de asentar ciertas posiciones, de dar oportunidad a jugadores que no participaban o de afianzar un esquema de juego, el caudal numérico que supone acercar a Alberto al equilibrio y la lectura particular del natural de Elgóibar para afianzar la pizarra en cada uno de los escenarios particulares que le propone cada adversario, son tres de las claves más contundentes de una senda en la que los blanquiazules solo han visto escapar dos puntos.

A propósito de esto último, la visita ovetense al Heliodoro Rodríguez López demostró una nueva justificación sistema adoptado por el técnico a lo largo de las cinco últimas jornadas: el 4-2-3-1. Con Alberto y Luis Milla en la sala de máquinas, en compañía de Mula y Suso Santana más próximos a la cal que a Acosta, que vive de la presión y la intensidad por delante del mediocentro, saltaron los tinerfeños al césped con la aparente y clara intención de ahogar al rival en zonas comprometidas.

En la salida del esférico, los centrales Aveldaño y Carlos Ruíz, en lugar de asumir peso en los primeros pases, dibujaron parabólicas al centro del ataque, donde Longo se hizo grande entre tres torres del sistema de Anquela, y desviaron la presión del adversario alternando los desplazamientos entre la parte ofensiva y las carriles laterales. Las dobles parejas en las bandas (Camille y Mula en la izquierda y Luis Pérez y Suso en la derecha) ensancharon al rival y generaron espacios en el carril central. Espacios, por cierto, que aprovecharon Luis Milla, para dar criterio al juego, y Alberto, con el fin de dar sentido a la filosofía de Joseba: equilibrio, orden, intensidad y transición ofensiva tras robo.

La propuesta local sirvió para construir una ruta de ascensión, más o menos limpia, conectando a Alberto con la zona de ataque, como centro neurálgico: en él se generaban la mayoría de ataques y finalizaban muchas ofensivas del Real Oviedo. Puesto que, mientras el objetivo principal del Tenerife fue no comprometer el cuero en zonas donde no estuviera preparado para perderlo, así como de contrarrestar las competencias de los de Anquela, el del Real Oviedo pareció ser el de no dejar más espacios de la cuenta a la espalda de su línea medular. Cierto es que la agresividad de la recuperación local, más que resultar un mensaje colectivo, corrió a cuenta de determinadas piezas de forma individual. Destacó en ello la figura de Alberto Jiménez.

El de La Oliva hizo valer el contexto que le permitió su entrenador para esquivar la marca, robar las intersecciones del rival y progresar con el cuero hasta conectar con sus líneas más adelantadas; haciendo, así, uno de sus encuentros más completos. Sus últimas actuaciones están en concordancia con la confianza que transmite el equipo. Alberto resume la actual temporada del Tenerife: la de un volcán dormido que ha entrado en erupción en el tramo crucial del campeonato.

Y además...

Simple Share Buttons